3.000 imágenes al día: La peligrosa presión de la delgadez extrema y su impacto en la salud

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3.000 imágenes al día: La peligrosa presión de la delgadez extrema y su impacto en la salud

El caso de la cantante Ariana Grande, quien anunció una pausa en su carrera debido al “constante escrutinio público”, ha vuelto a poner sobre la mesa un debate crucial. La creciente visibilidad de figuras públicas, referentes para millones de jóvenes, con una delgadez extrema, no es una percepción aislada, sino una tendencia que preocupa a la comunidad experta.

Rosa Maria Raich, doctora en psicología y reconocida especialista en trastornos de la conducta alimentaria, advierte sobre la intensidad del modelo estético actual. Según la experta, el ideal de delgadez dominante hoy es el más pronunciado en la historia. Esta presión, lejos de limitarse a las pasarelas, se ha infiltrado directamente en los dispositivos móviles de los jóvenes, redefiniendo los cánones de belleza.

La doctora Raich subraya la constante e implacable exposición a imágenes que dictan este ideal. “Vemos 3.000 imágenes al día de cuerpos muy delgados”, afirmó en una entrevista con 3Cat. Esta saturación visual, sostiene Raich, dificulta enormemente no preocuparse por el peso o por las dietas. La exposición repetida a estas imágenes de cuerpos “perfectos” en redes sociales no solo normaliza un ideal poco saludable, sino que también puede distorsionar la percepción de la realidad personal.

Esta preocupación es respaldada por la investigación. Un estudio publicado en la Revista de Pediatría de Atención Primaria encontró una relación directa entre el uso intensivo de redes sociales y una mayor insatisfacción corporal en preadolescentes. Esta situación se agrava al fomentar una comparación constante con modelos físicos inalcanzables. En la misma línea, un trabajo de la Universidad de Alicante identificó una asociación entre el uso problemático de redes, la insatisfacción con la imagen corporal y un riesgo elevado de desarrollar problemas alimentarios.

La búsqueda de la delgadez extrema se ve impulsada, además, por el uso de fármacos como Ozempic para adelgazar sin la debida supervisión médica. Andreea Ciudin, coordinadora de la Unidad de Tratamiento Integral de la Obesidad del Hospital Universitario Vall d’Hebron, fue categórica al respecto: “La operación bikini no se debe hacer con estos fármacos, están hechos para tratar una enfermedad”.

Ciudin alertó sobre los serios riesgos del mal uso de estos medicamentos, que pueden provocar dolor de estómago, náuseas, vómitos, diarrea e incluso malnutrición. La especialista enumeró otros peligros como infartos, problemas gástricos, pérdida de cabello y osteoporosis. La doctora Raich, por su parte, añadió que, aunque se pierda grasa, también se reduce masa muscular, y al suspender el tratamiento, el peso suele recuperarse, e incluso superarse.

Frente a este panorama, los expertos hacen un llamado a distanciarse de los cánones de belleza imperantes. Gemma Parramon, psiquiatra y coordinadora de la comisión de salud y género de Vall d’Hebron, enfatizó que este problema trasciende la elección individual. “La presión estética se hace pasar por salud y la tendencia va entrando sin que te des cuenta”, explicó en RAC1. Aunque los trastornos de la conducta alimentaria han existido siempre, la irrupción de esta “moda” podría incrementar significativamente la incidencia de nuevos casos.

Blanca Guilera, historiadora y creadora de contenido, ha observado una correlación alarmante: “Como más derechos consiguen las mujeres, la sociedad más se fija en sus cuerpos y en cómo de delgadas deben estar”. Parramon reforzó esta perspectiva al insistir en que el foco no debe estar en juzgar los cuerpos individuales, sino en cuestionar si las decisiones estéticas se toman con plena libertad, ajenas a una presión social encubierta.