40 Años de Blancoamor: El Audaz Salto de dos Contadores que Transformaron el Hogar Neuquino

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40 Años de Blancoamor: El Audaz Salto de dos Contadores que Transformaron el Hogar Neuquino

Un viaje a Neuquén, a menudo, se convierte en una estadía permanente. La belleza del Río Limay y la promesa de oportunidades capturaron a Carlos Kreplak y Emma Torchia, contadores públicos de Capital Federal, quienes se establecieron en la provincia en 1974. Este cambio de residencia marcó el inicio de una historia que hoy celebra cuatro décadas de éxito con Blancoamor, una de las empresas más destacadas y longevas de la región.

Ambos profesionales ejercían su carrera en Buenos Aires durante los años 70: Emma en la Caja de la Industria y Carlos en Aluar, además de ser titular de cátedra en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. Sin embargo, su llegada a Neuquén, diez meses después de abrir su propio estudio contable, los llevó por un camino inesperado. Carlos recuerda la epifanía: “Nos la pasábamos asesorando a los clientes sobre cómo hacer para ganar dinero y para pagar menos impuestos. Entonces dijimos ¿por qué no aprovechamos todo lo que conocemos para nosotros? Y ahí decidimos abrir un negocio”.

Tras un breve estudio de mercado, identificaron una clara ausencia en Neuquén: no existían comercios dedicados exclusivamente a productos de blanco y textiles para el hogar. Fue así como en 1986, en un pequeño local ubicado en Av. Olascoaga y Alcorta, nació “Blancoamor”. La apertura fue un rotundo éxito. “El día de la apertura, la gente estaba agolpada en la puerta. Abrimos y se llenó de gente”, rememora Kreplak, quien junto a Emma, desde el primer día, se propuso “brindarse a la gente” con un enfoque en la calidad de atención, la excelencia del producto y precios justos.

El camino de crecimiento no estuvo exento de desafíos. La irrupción de los hipermercados a fines de los 90 representó una seria amenaza para el modelo de negocio. Ante productos estandarizados a precios muy competitivos, la respuesta de Blancoamor fue la reinvención. “En los momentos críticos, cuando nos vimos obligados a ser creativos y a hacer algo diferente, la diferencia fuimos nosotros”, asegura Carlos Kreplak, destacando cómo la imaginación y la creatividad les permitieron distinguirse.

Con el cambio de siglo, Blancoamor inició una transición generacional, un proceso natural que se extendió por unos 15 años y concluyó después de la pandemia. Federico, uno de los tres hijos de Carlos y Emma, se crió inmerso en la empresa, conociendo cada una de sus facetas desde pequeño. Tras formarse como Licenciado en Administración de Empresas y completar una maestría en Canadá, Federico regresó a la región junto a su esposa, María Magdalena Márquez, con la visión de llevar el negocio a un nuevo nivel. Carlos Kreplak describe la evolución de liderazgo: “Tenemos dos maneras distintas de liderazgo. Yo soy más rígido y él es más participativo, más creativo, que le da más poder a su equipo”.

Durante este período, Blancoamor se consolidó no solo en textiles, sino también en colchones y, posteriormente, en muebles. La expansión incluyó la apertura de dos locales adicionales en Neuquén y la llegada a otras ciudades como Cipolletti, Cutral Co y Centenario. Más allá del crecimiento comercial, la empresa cultivó un fuerte compromiso con su equipo. Federico Kreplak, actual CEO, subraya la importancia de las personas: “Blancoamor es un lugar donde la gente se transforma. Nuestros empleados se van de Blancoamor son distintos a los que se entraron. Lo que mamamos culturalmente de nuestros padres es jerarquizar a las personas”, un valor que María Magdalena Márquez ha impulsado activamente.

El año 2007 marcó un punto de inflexión estratégico. Federico explica que, a pesar de la creatividad en comunicación, gran parte del esfuerzo de marketing capitalizado por las grandes marcas para las que trabajaban. Esta reflexión llevó a la empresa a un paso audaz: el lanzamiento de Kress, su propia marca de colchones, en una alianza estratégica con un fabricante de Santa Fe. Kress no solo ha logrado establecerse con éxito a nivel regional, sino que ya cuenta con presencia en el resto del país.

El legado de este sueño, nacido hace cuatro décadas, sigue proyectándose hacia el futuro. Los planes inmediatos de Blancoamor se centran en expandir su red digital a nivel nacional y en fortalecer la inserción de sus productos exclusivos de marca propia en todo el territorio argentino, manteniendo el espíritu de innovación y servicio que los ha caracterizado desde el principio.

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