Constanza Parra, cabo de la Comisaría N°47 de Villa Pehuenia y vecina reconocida de la localidad, protagonizó este miércoles una protesta inédita al encadenarse en las escalinatas de Casa de Gobierno en Neuquén para denunciar acoso laboral y maltrato dentro de la fuerza policial. Integrante de una familia conocida en la comunidad, Parra prestó servicios en la comisaría local hasta principios de este año, cuando comenzó a enfrentar una situación que hoy describe como insostenible.
La uniformada aseguró haber sido víctima de acoso y maltrato laboral por parte de sus superiores, entre ellos el comisario Héctor Baigorria y el suboficial Rafael Villar, quienes fueron denunciados formalmente ante Asuntos Internos, Fiscalía y el Juzgado Laboral de Zapala. Sin embargo, según relató, “todos taparon” los hechos, dejando a los denunciados en sus cargos y sin aplicar protocolos básicos como el retiro de armamento.
“Estoy bajo licencia psicológica por violencia de género y no recibí apoyo de la institución”, afirmó Parra, quien durante su protesta rechazó intentos de diálogo con autoridades policiales. “Para ellos, yo estoy defenestrando la institución. Pero ¿qué hay del hostigamiento y el acoso que sufrí?”, cuestionó.
El caso tomó relevancia provincial cuando horas después de iniciada la protesta, el ministro de Seguridad, Matías Nicolini, confirmó que se apartó de forma provisoria a los dos oficiales denunciados mientras continúan las investigaciones. Además, el abogado Gustavo Lucero, quien acompañó a Parra tras llegar a Casa de Gobierno, aseguró que la apoyará “hasta las últimas consecuencias”.
Desde la comunidad de Villa Pehuenia, donde Constanza es reconocida como vecina , expresaron su preocupación y solidaridad. El caso ha generado un debate sobre cómo se manejan este tipo de denuncias dentro de las fuerzas de seguridad y pone en evidencia la lucha de una mujer que, desde su rol de servidora pública, clama justicia frente a prácticas que considera inaceptables.
El Ejecutivo Provincial señaló que tomará medidas para garantizar que sus derechos sean respetados, aunque Parra sostiene que lleva más de tres meses esperando respuestas concretas. Mientras tanto, su gesto desesperado en la capital neuquina sigue resonando en su pueblo natal, donde muchos exigen claridad y justicia para una vecina que decidió alzar la voz.
