El expresidente brasileño Jair Bolsonaro fue detenido de manera preventiva este sábado en Brasilia por orden del Supremo Tribunal Federal (STF), en el marco de las causas que enfrenta por instigación y atentado contra el orden democrático. Hasta hoy cumplía prisión domiciliaria, pero fue trasladado a la sede de la Policía Federal, donde quedó alojado en un área reservada para autoridades.
La nueva orden de arresto se emitió horas después de que su hijo, el senador Flávio Bolsonaro, convocara a una vigilia frente al domicilio familiar. Según la Policía Federal, la movilización implicaba un riesgo para la seguridad de los asistentes y del personal policial, lo que motivó la intervención del STF.
El operativo se desarrolló cerca de las 6:00, cuando un convoy ingresó al condominio donde reside el exmandatario. Testigos señalaron que no ofreció resistencia y colaboró con los agentes. Su esposa, Michelle Bolsonaro, no se encontraba en el lugar.
A las 6:35, Bolsonaro llegó a la sede policial, donde fue sometido a un examen médico-legal, procedimiento habitual para certificar su estado de salud antes del ingreso.
La Policía Federal confirmó que el arresto responde a un mandato de prisión preventiva. El exmandatario enfrenta varias causas, entre ellas la utilización de redes de aliados políticos para difundir mensajes contra el Poder Judicial y promover discursos antidemocráticos.
También está condenado por el STF a 27 años y 3 meses por intento de golpe de Estado, sentencia que aún no está firme y continúa en proceso de apelación. La detención de este sábado corresponde al presunto incumplimiento de medidas cautelares.
Su defensa pidió el viernes que se le otorgue prisión domiciliaria humanitaria, argumentando un estado de salud delicado y la existencia de “múltiples comorbilidades”. El equipo legal anticipó además que apelará la condena mayor.
Por el momento, Bolsonaro permanece detenido en la sede de la Policía Federal, a la espera de nuevas resoluciones judiciales.
