Cuando se trata de lograr un buen descanso, cenar apropiadamente toma un rol fundamental. Lo que comemos, cuánto comemos y hasta el horario en el que consumimos nuestros alimentos puede influir directamente en la calidad de nuestro sueño y en cómo nos sentimos al día siguiente. Elegir de forma incorrecta nuestra cena suele traducirse en insomnio, pesadez o despertar a medianoche.
Durante el descanso, el cuerpo entra en un proceso de recuperación, por lo que necesita alimentos que sean sencillos para el y que no estimulen en exceso nuestro sistema nervioso. Cenar de forma consciente nos puede ayudar a que el cuerpo trabaje a buen ritmo y favorecerá un sueño más profundo y reparador, pero para ello hay algunos consejos y hábitos que debes tomar en cuenta a la hora de cenar.
Adoptar pequeños cambios en nuestra rutina de la cena y el descanso puede marcar una gran diferencia en cómo dormimos. No se trata de dejar de comer o recurrir a alimentos que no son agradables, sino todo lo contrario: debes tomar un enfoque que escuche a tu cuerpo y priorizar alimentos y rutinas que favorezcan la relajación del organismo antes de conciliar el sueño. Aquí te decimos algunos cambios que puedes poner en práctica fácilmente para lograrlo con éxito.
Evita cenar muy tarde
Cenar justo antes de que vayas a dormir puede dificultar el proceso de digestión y provocar problemas como acidez, inflamación o sensación de pesadez. Lo mejor es cenar al menos dos o tres horas antes de que vayas a la cama, así tu cuerpo tiene el tiempo adecuado para procesar los alimentos y prepararse para el descanso.
Reduce alimentos ultra procesados y pesados
Si tu cena incluye muchos alimentos ricos en grasa, azúcares o ultra procesados, puede alterar tu sueño y provocar que te despiertes durante la madrugada. Por eso, lo mejor es optar por preparaciones ligeras, dándole prioridad a verduras, proteínas magras y carbohidratos complejos. Esto ayuda a mantener estables tus niveles de energía y favorece un descanso continuo, así como un sueño profundo.
Modera el consumo de estimulantes
Para muchas personas, consumir una taza de café o té negro antes de dormir es la norma; sin embargo, estos estimulantes, junto con otros alimentos como los refrescos o el chocolate, pueden interferir con el sueño incluso horas después de haberlos consumido si los incluimos en nuestra rutina nocturna. Por lo recomendable es evitarlos a la hora de la cena y elegir bebidas relajantes como infusiones o agua.
Cuida las porciones
Cenar en exceso o incluir porciones muy abundantes puede generar malestar y afectar tu descanso, y lo mismo sucede si comes de forma apresurada. En este caso, lo mejor es servirte porciones moderadas y comer con calma, sin distracciones, tomándote el tiempo para consumir tus alimentos despacio. Así, tu cuerpo puede reconocer la saciedad fácilmente y ayudas a que la digestión sea más eficiente, lo que prepara al cuerpo para dormir mejor.
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