A menudo escuchamos lo importante que es cuidar la salud de la piel, el cerebro, los riñones o , pero pocas veces volteamos a ver a nuestros huesos, un elemento tan importante de nuestro organismo y que es la base de nuestro cuerpo. Por eso, mantenerlos fuertes es clave para prevenir problemas de salud que afectan nuestra salud general a largo plazo.
Conforme los años pasan, nuestra densidad ósea puede disminuir de forma natural, sobre todo si nuestra alimentación no está enfocada en cubrir todas nuestras necesidades nutrimentales. Incluir ciertos elementos y, por lo tanto, ciertos nutrientes en nuestra dieta diaria puede ser una gran diferencia en la salud sin tener que recurrir a cambios complejos o drásticos.
Afortunadamente, no necesitas o productos difíciles de conseguir; hay muchos alimentos que consumimos de forma común que, si se integran de forma regular y adecuada en la alimentación, pueden ayudarte a fortalecer huesos y articulaciones, manteniéndolos en buen estado gracias a los nutrientes que suelen aportar al organismo.
Yogurt
El yogurt y los lácteos en general son excelentes aliados para la salud ósea y, además, bastante populares, pues tienen un alto contenido de calcio. En especial, el yogur griego nos puede ayudar a obtener una buena cantidad de este nutriente, que es un mineral esencial para la densidad de los huesos. Además, también te va a aportar probióticos que benefician tu salud digestiva y esto favorecerá la correcta absorción de otros nutrientes en el cuerpo.
Espinacas
Otro de los elementos populares cuando se trata de la salud ósea, las espinacas son una gran fuente de calcio de origen vegetal y también contienen vitamina K; ambos son nutrientes claves en la formación del tejido óseo. Lo mejor de todo es que son muy versátiles y puedes integrarlas fácilmente a tu dieta en forma de ensalada, licuado o guisados, sumando sus beneficios a tu alimentación.
Yema de huevo
El huevo y en especial, la yema pueden aportar vitamina D; este es un nutriente fundamental para que nuestro cuerpo absorba el calcio que consumimos. Sin suficiente vitamina D, el organismo no puede aprovechar correctamente el calcio en los huesos. Aunque nuestro cuerpo es capaz de producir vitamina D si se expone correctamente al sol, también es importante incluir en nuestra alimentación elementos que nos brinden esta vitamina.
Salmón
Los pescados grasos como el salmón o las sardinas, junto con sus espinas, son buenas adiciones a la alimentación si se busca complementar la salud de los huesos. Este pescado es rico en vitamina D y ácidos grasos Omega-3, ayudando a reducir la inflamación y contribuyendo a huesos fuertes. Sumado a esto, también se trata de una proteína de alta calidad que puede ser un complemento perfecto para una dieta balanceada.
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