Chubut: la Protesta Obtuvo la Calle y Es el Momento del Gobierno de Barajar y Dar de Nuevo

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Chubut: la Protesta Obtuvo la Calle y Es el Momento del Gobierno de Barajar y Dar de Nuevo

Torres enfrenta el pasaje más conflictivo de su mandato.

Hubo pago de sueldos en término como no ocurría desde hacía al menos dos meses, en este último tramo del mandato, importantes logros y anuncios en seguridad y otro cruce con la justicia. Cuestiones que no le alcanzaron al gobernador de Chubut, Ignacio “Nacho” Torres para ponerle tan siquiera un freno de mano temporario a las protestas de distintos sectores del Estado por la falta de respuestas a los reclamos salariales.

Un maquillaje que Torres y su equipo entendieron como suficiente para revertir una situación que nunca antes había pasado en estos dos años, por lo que el gobierno estaba acostumbrado a tener luz verde de parte de una sociedad que había elegido un cambio después de 20 años de transitar por la misma vereda política.

Es que casi de la nada, un joven de 35 años le arrebataba el poder al justicialismo después de dos décadas de gobierno y todo parecía comenzar de nuevo en una provincia que había despedido al último de los gobernadores del PJ con largas y violentas protestas en las que no faltaron grupos incendiarios.

Pero no hay plazo que no se cumpla. Torres comenzó a tener enfrentamientos a veces estériles con la justicia, a no llevarse del todo bien con quienes fueron sus aliados políticos y a pelearse de manera callejera con un sector del empresariado pesquero que le valió un costo político demasiado alto como lo fue el desparramo en su bloque oficialista de la legislatura provincial, hasta entonces ordenado y obediente.

A ese bloque que igualmente consigue la mayoría en las votaciones, una nueva deserción sorprendió a propios y extraños, aunque no se trate de una desvinculación que tenga que ver con crisis o desencuentros: durante la semana que pasó la diputada provincial Jacqueline Caminoa anunció que renunciaba a su banca por motivos “estrictamente personales”,  lo que resulta absolutamente cierto teniendo en cuenta que un familiar cercano está atravesando un problema de salud.

Caminoa reside en Lago Puelo y últimamente le resultaba incómodo dejar su pueblo y su familia para concurrir a Rawson a las reuniones de comisión y las sesiones. Aunque dejó en claro que continuaba acompañando el proyecto político de Torres también es cierto que muchos de sus compañeros de bloque le reprochaban sus ausencias. Y esto la molestó. Por lo cual decidió dar un paso al costado. 

Caminoa no era un diputado del montón para Torres. Con un recorrido extenso en la Unión Cívica Radical de la provincia, llegó a sonar con fuerza en su momento como compañera de fórmula del actual gobernador. Experiencia y lealtad eran los laureles que la diputada exhibía dentro del bloque mayoritario por lo que su ausencia se hará notar y mucho en el tiempo que queda.

Todas estas cuestiones internas fueron esmerilando el poder en su momento intocable e incuestionable de Torres que supo dar los pasos justos en cuanto a su posición con el gobierno nacional. Acompañaba cuando lo creía conveniente y le daba la espalda con alguna que otra crítica cuando las fuerzas del cielo no eran tan claras a los intereses de la provincia.

Pero de pronto llegó algo que ni Torres ni su más estrecho entorno imaginaron: la calle. Primero con tímidos bombos repiqueteando en la puerta de algún ministerio. Después con marchas en algunas ciudades que no llegaban a mover tablero alguno. Pero de pronto, las manifestaciones de protesta fueron creciendo, los sindicalistas que negocian con el gobierno perdieron credibilidad y confianza y revivieron los “autoconvocados” que en los últimos días realizaron importantes marchas y hasta vigilias disconformes con los débiles aumentos salariales surgidos de flojas paritarias.

No creen ni en sus sindicalistas (que por otra parte tienen internas en las conducciones) ni tampoco en la palabra del gobierno. Y aún con Torres ausente por alguna gira coparon la peatonal de Rawson que en sus veredas enfrentadas tiene a la Casa de Gobierno de un lado y a la residencia del gobernador del otro.

Incluso los docentes llegaron a decretar un paro de actividades que quedó en la nada porque la Secretaría de Trabajo dictó la conciliación obligatoria y habrá una negociación durante 20 días.

No es algo que el mandatario no pueda revertir y volver a aquel idilio de los primeros tiempos.

Pero para ello tendrá que trabajar duro. Barajar y dar de nuevo con sus aliados, algunos de los cuales (como un sector importante del radicalismo que se “mudó” a las filas libertarias) ya no estarán para sostenerlo, barajar y dar de nuevo en su bloque para evitar más fugas, barajar y dar de nuevo con sectores de la justicia y el empresariado y, sobre todo, barajar y dar de nuevo con la gente, con el ciudadano de a pie que ya no confía como antes.

Torres tiene el mazo de cartas en sus manos. Tendría que volver a pensar cómo, con quiénes y de qué manera lo reparte.