La investigación sobre el síndrome de obstrucción de las vías respiratorias braquicefálicas (BOAS) se ha centrado tradicionalmente en razas como el bulldog francés, el bulldog y el carlino. Sin embargo, otras muchas razas también presentan características braquicefálicas, aunque hasta ahora existía evidencia limitada sobre su prevalencia y sobre cómo varía esta patología entre distintos fenotipos.
Un publicado en PLOS ONE por investigadores de la Universidad de Cambridge ha analizado la frecuencia y la gravedad del BOAS en 14 razas de perros, así como los principales factores de riesgo conformacionales y modificables asociados a formas más graves de la enfermedad.
En total, se incluyeron 898 perros de razas como Affenpinscher, Boston Terrier, boxer, Cavalier King Charles Spaniel, Chihuahua, dogo de Burdeos, grifón de Bruselas, Chin japonés, King Charles Spaniel, maltés, pequinés, Pomerania, Shih Tzu y Staffordshire Bull Terrier, seleccionadas para abarcar una amplia variedad de fenotipos braquicefálicos, desde los más extremos hasta los más moderados.
Los animales fueron reclutados entre propietarios dispuestos a acudir al Hospital Veterinario de la Facultad de Medicina Veterinaria de Queen’s en Cambridge, así como en exposiciones caninas y jornadas de salud específicas.
Se evaluó a los perros utilizando criterios de clasificación de la función respiratoria ya establecidos, registrando además factores de identificación y medidas de conformación para analizar los principales riesgos tanto entre razas como dentro de cada una. Posteriormente, se compararon los resultados con los de razas braquicéfalas populares como el carlino, el bulldog francés y el bulldog.
DIFERENCIAS DE RIESGO ENTRE RAZAS
Los resultados mostraron que prácticamente todas las razas presentaban algún grado de anomalía respiratoria. El pequinés y el chin japonés fueron identificados como razas de alto riesgo de BOAS, con solo un 10,9% y un 17,4% de individuos sin afectación clínica, cifras comparables a las observadas en las razas braquicefálicas más conocidas.
Cinco razas fueron consideradas de riesgo moderado, con entre un 25% y un 50% de perros sin afectación: el Grifón de Bruselas, el Boston Terrier, el Dogo de Burdeos, el King Charles Spaniel y el Shih Tzu.
Por otro lado, razas como el Staffordshire Bull Terrier, el Cavalier King Charles Spaniel, el Chihuahua, el Bóxer, el Affenpinscher y el Pomerania presentaron un riesgo leve, con más del 50% de individuos sin signos clínicos.
Destaca que el maltés y el Pomerania no registraron casos de enfermedad clínicamente significativa, aunque el maltés fue excluido del análisis de factores de riesgo por el tamaño reducido de la muestra.
FACTORES DE RIESGO Y LIMITACIONES DEL ESTUDIO
El estudio también identificó que una menor proporción craneofacial, la estenosis nasal y una mayor condición corporal se asocian con una mayor gravedad del BOAS. No obstante, estos factores solo explican el 20% de la variación observada entre razas, lo que indica que existen otros elementos implicados.
Estos hallazgos pueden resultar útiles para criadores y futuros propietarios a la hora de seleccionar animales con menor riesgo, además de contribuir a la definición de estándares raciales.
Los investigadores apuntan a que futuras líneas de trabajo centradas en las lesiones anatómicas internas, la genética y la histopatología podrían mejorar la comprensión de los mecanismos de esta enfermedad y explicar mejor la variabilidad entre individuos.
Como conclusión, el estudio confirma que la gravedad del BOAS varía notablemente entre razas braquicefálicas. El pequinés y el chin japonés presentan un mayor riesgo, mientras que el maltés y el pomerania destacan por la ausencia de casos clínicamente significativos. Asimismo, factores como la braquicefalia extrema, la estenosis nasal y el sobrepeso se consolidan como elementos clave en el desarrollo de esta patología.
