Si hay un ingrediente en la que es básico para el día a día, esos son los frijoles y aunque prepararlos es bastante sencillo, hay algunos detalles a los que debemos poner atención para que queden perfectos. Del mismo modo, con este alimento pueden pasar muchas situaciones que nos generan dudas sobre su seguridad, pero que al entenderlas podemos evitar preocupaciones y consumir nuestros frijoles adecuadamente. Entre los casos más frecuentes se encuentra la espuma blanca e intensa que aparece cuando los frijoles comienzan a hervir, pues muchas personas asocian esto con una señal de que ya están echados a perder o fermentándose. Pero, ¿a qué se debe realmente?
La confusión surge porque los frijoles una vez cocidos sí pueden llegar a desarrollar burbujas, espuma y olores agrios cuando el proceso de descomposición comienza. No obstante, esto no quiere decir que el mismo proceso ocurra durante la cocción de los frijoles crudos. De hecho, este tipo de espuma es algo completamente normal y que puede esperarse sobre todo si no se ha seguido una limpieza o remojo previo adecuado.
Si sueles preparar los frijoles en una o en una cacerola, entonces es muy probable que notes esa capa espumosa y abundante en la superficie del agua. Cuando aparece tienes dos opciones: puedes retirarla para obtener un caldo más limpio o simplemente dejarla. Esto no representa ningún riesgo para la salud y su explicación es bastante sencilla.
¿A qué se debe la espuma intensa al hervir los frijoles?
Esta espuma que aparece abundantemente cuando cocinamos frijoles crudos se forma gracias a que componentes como proteínas, almidones y saponinas presentes de forma natural en los frijoles se liberan conforme el agua alcanza altas temperaturas. Estos elementos se mezclan con el aire atrapado durante la ebullición, generando una capa blanca y abundante que suele acumularse en las orillas de las ollas.
Como puedes ver, se trata de un fenómeno totalmente natural y no indica que los frijoles estén pasados. De hecho, es seguro comerlos una vez que estén bien cocidos, incluso si producen mucha espuma durante la preparación. Contrario a las creencias populares, no se trata de suciedad, fermentación o moho, sino de una reacción normal que puede presentarse prácticamente en cualquier variedad de frijol y hasta en otros ingredientes ricos en almidones y proteínas.
Aun así, puedes retirar esta espuma si lo deseas. Aunque no es obligatorio, muchas personas prefieren hacerlo porque el caldo queda con mejor textura y apariencia. Si buscas disminuir la cantidad de espuma desde el inicio, también es recomendable remojar los frijoles varias horas antes de cocinarlos y desechar esa agua. Este hábito tiene varias ventajas: facilita la cocción, ayuda a reducir molestias digestivas como los gases y además disminuye la formación de espuma durante el hervor. Eso sí, si tus frijoles ya cocidos presentan olor desagradable, burbujas persistentes o incluso hongos, entonces lo mejor es desecharlos porque sí podrían estar fermentados o en mal estado.
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