«El mundo está seguro»: cómo Andy Burnham heredó el poder en el Reino Unido en solo veinte minutos
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El régimen de transferencia de liderazgo en el sistema político británico es brutal: «a rey muerto, rey puesto».
El primer ministro laborista y exprocurador de la Corona, Sir Keir Starmer, renunció a su cargo este lunes ante la aclamación de 100 diputados de su partido para que lo hiciera. Andy Burnham, actual diputado y alcalde de Manchester, anunció su candidatura para reemplazarlo veinte minutos después.
El ascenso de Andy Burnham
Andy Burnham, que ganó su cargo de diputado en Makerfield días atrás, tomó un tren de Manchester a Londres junto a Frankie, su esposa holandesa, con una pequeña valija. Una nueva vida se iniciaba para ellos.
Se cambió la remera negra por un traje azul en el tren, se tomó un democrático taxi negro desde la estación de Euston y llegó a la Cámara de los Comunes, junto a su esposa y su hija, para jurar como diputado.
Andy Burnham llega en taxi a Westminster. Foto: EFE
Una ovación recibió al nuevo diputado en un clima de alegría entre los legisladores. «¡El mundo está seguro!», gritó un diputado entre las risas de todos. Andy Burnham está familiarizado con la Cámara de los Comunes: ya había sido legislador antes. Cuando firmó, dijo, ante la risa general: «Un chico travieso». Juró por el rey y sus herederos.
Más que un desafío parlamentario, probablemente Burnham llegue a 10 Downing Street por «coronación» de sus pares y sin votación. En un mes podría ser el nuevo primer ministro británico, o seguro antes de septiembre. No va a tener contrincante.
Streeting renunció a desafiarlo
Wes Streeting, que renunció como secretario de Salud de Starmer, apoya a Burnham para líder laborista. Confirmó que no se presentará contra Burnham para el liderazgo del partido, a pesar de haber declarado previamente que se postularía como candidato en cualquier contienda.
Esto significa que Burnham probablemente tendrá vía libre para alcanzar el liderazgo sin contienda.
Andy Burnham toma una selfie junto a sus pares en el Parlamento. Foto: AP
«Andy ha demostrado lo que el Partido Laborista puede ser cuando somos inclusivos, estamos unidos y conectados con la vida de las personas a las que este partido se fundó para representar», dijo Streeting.
Diplomacia interpares
La pelea de Burnham para llegar a Downing Street fue sin cuartel. Uno a uno, los diputados y hasta los ministros le pedían a Starmer que se fuera. Hasta se lo dijo su canciller, Yvette Cooper. Pero después llegó esa diplomacia tan británica de las peores horas.
«Keir ha prestado un enorme servicio a nuestro país y quiero agradecerle su liderazgo y dedicación durante este período tan difícil. Su decisión marca el inicio de una transición, y es importante que este proceso se lleve a cabo de forma ordenada y responsable. Me presentaré como candidato para este proceso», confirmó Andy Burnham a la hora de la despedida.
¿Un liderazgo de izquierda?
Burnham declaró que las prioridades del Partido Laborista deberían ser «el progreso en el crecimiento económico, el costo de vida, los servicios públicos, la vivienda y las oportunidades para la próxima generación».
La gente reacciona al ver llegar al nuevo diputado Andy Burnham, en Westminster. Foto: Reuters
El Partido Laborista está preocupado por el avance de la ultraderecha en el reino, por Reform y Nigel Farage.
Las posiciones que Sir Keir Starmer, un exprocurador de la Corona que llegó a la política a los 50 años, adoptaba eran tibias, sin rumbo. Con muchos errores, incluida la nominación del exembajador en Estados Unidos, Peter Mandelson, y su detención posterior por la policía por el caso Epstein, que no contribuían a encontrar una línea firme. El costo de vida se volvió imposible y el populismo de Farage crece y se vuelve un peligro si hay elecciones generales anticipadas.
Por eso, los laboristas y los diputados buscan un liderazgo de izquierda, que creen haber encontrado en Andy Burnham. Pero los que lo conocen a este exministro de Salud blairista, graduado en Cambridge y católico, saben que es un moderado. Un pragmático socialdemócrata, más blairista que cercano a las ideas del «muro rojo» laborista, que en el norte del reino votó a favor del Brexit y con los conservadores. Pero es popular, muy político y tiene años de terreno en campaña.
Starmer, muy emocionado
La despedida de Sir Keir Starmer fue breve, emotiva y dolorosa. En un podio frente a la puerta negra de 10 Downing Street, muy emocionado, sintetizó su trabajo y agradeció, con lágrimas en los ojos, a Victoria, su esposa, y a sus hijos. Con todos ellos, en familia, tomó la decisión, el domingo, de renunciar en Chequers, la casa de campo oficial.
Keir Starmer se abraza a su esposa Victoria. Foto: AP
«La pregunta que se plantea ahora mi partido es si soy la persona idónea para liderarlos en las próximas elecciones generales. He escuchado la respuesta de mi grupo parlamentario a esa pregunta y la acepto con humildad», dijo.
«Cada decisión que he tomado ha tenido como prioridad el bienestar del país que amo. Por eso, renunciaré a mi cargo como líder del Partido Laborista«, dijo frente a un podio. «Esta mañana hablé con Su Majestad el Rey para informarle de mi decisión», añadió.
Aseguró que esto garantizará que haya un nuevo líder laborista para cuando el Parlamento reanude sus sesiones en septiembre.
La primera parte del discurso, en la que Starmer expuso sus logros durante su mandato, quedó casi ahogada por la Oda a la Alegría, que sonaba a todo volumen desde el enorme altavoz, propiedad del activista Steve Bray.
Pero, de repente, se hizo el silencio. Starmer expuso sus planes de dimisión y se emocionó al agradecer a sus colegas, y también a Victoria, su esposa, y a sus dos hijos adolescentes.
Keir Starmer y su esposa regresan al interior de Downing St. tras anunciar la renuncia. Foto: AP
Hasta el presidente Donald Trump anunció anoche que Sir Keir Starmer renunciaría hoy. Habían tenido horrendas relaciones porque Starmer, abogado al fin, se negaba a participar en una guerra ilegal como la de Irán o a dejar usar sus bases a los aviones norteamericanos o a ayudar a abrir el estrecho de Ormuz.
Nunca le había pasado a un presidente norteamericano tal situación, cuando el país tiene una relación transatlántica privilegiada con el reino. Ni la visita del rey Carlos a la Casa Blanca pudo reparar el vínculo entre Trump y Starmer.
Reacciones
Las primeras reacciones por la renuncia de Starmer ya se conocen. David Lammy, su ex canciller y secretario de Estado de Justicia, afirmó que el líder laborista se ha guiado por un profundo sentido del servicio público y del deber hacia este país.
«Conozco a Keir desde que era abogado. Era un hombre de principios entonces, igual que lo es ahora», dijo el viceprimer ministro.
Starmer «devolvió la estabilidad a nuestra economía», «redujo las listas de espera del NHS» y «volvió a colocar a Gran Bretaña en el centro de Europa», dijo Lammy, que también fue su canciller.
«Cambio prometido, cambio luchado y cambio logrado. Ese es el legado de Keir Starmer, y me siento increíblemente orgulloso de haber contribuido», escribió en X.
El secretario jefe de Starmer, Darren Jones, afirmó sentirse «orgulloso» de estar a su lado en Downing Street. Jones declaró que Starmer rescató al Partido Laborista «del borde del abismo y lo llevó al gobierno hace dos años». Advirtió que «no debe olvidar las lecciones de nuestras sucesivas derrotas».
«Pase lo que pase, podemos estar agradecidos por el liderazgo de Keir Starmer y el trabajo que su gobierno ha realizado para encaminar a Gran Bretaña hacia un futuro mejor», concluyó.
Lucy Powell, la vicepresidenta del Partido Laborista, afirmó que su partido le debe «muchísimo» a Sir Keir Starmer tras su anuncio de renuncia como líder laborista y primer ministro.
Starmer «nos devolvió la posibilidad de ser elegidos y nos llevó a una victoria electoral aplastante hace tan solo dos años». «Ha supervisado importantes logros desde entonces», dijo. Starmer «ama a su país» y tiene un «profundo sentido del servicio público y del deber».
Powell añadió que Starmer «anunció su dimisión con dignidad». Instó a su partido a «unirse» y «demostrar al país que podemos llevar a cabo una transición ordenada y exitosa».
«Debemos demostrar que la política progresista tradicional puede mejorar la vida de las personas y está a la altura de los desafíos que todos enfrentamos. Si fracasamos, las consecuencias para la democracia y el país serán graves y peligrosas», anunció Lady Powell.
La reacción de Nigel Farage
El líder del populista Partido Reformista del Reino Unido, Nigel Farage, afirmó que Sir Keir Starmer ha «fracasado» como primer ministro.
Dijo que la ciudadanía estará «molesta porque la mayoría de las medidas adoptadas por este gobierno laborista ni siquiera figuraban en su programa electoral de 2024».
Sin embargo, Farage expresa cierta comprensión hacia Starmer, afirmando que, «a nivel humano», lo lamentaba. «Se le veía claramente muy emocionado al final», comentó. «¿Y a quién le sorprende? Porque debe ser el trabajo más absorbente del mundo«.
Consideró «terrible» que el «momento histórico» de la dimisión de Starmer se viera empañado por manifestantes que ponían música a todo volumen frente a Downing Street.
El líder del Partido Reformista también instó a Andy Burnham, si llega a ser primer ministro, a convocar elecciones generales, dado que Burnham «ni siquiera se presentó a las elecciones anteriores».
La herencia
La canciller de las Finanzas de Starmer, Rachel Reeves, afirmó que «queda mucho por hacer», tras el anuncio de la dimisión de Sir Keir Starmer, dando a entender que desea que sus planes económicos continúen bajo un nuevo líder laborista. Se desconoce si Reeves permanecerá en el cargo de ministra de Hacienda.
«Hemos logrado mucho juntos. Hay mucho de qué enorgullecerse, y aún queda mucho por hacer. Agradezco el liderazgo de Keir y el trabajo que ha realizado para construir una Gran Bretaña más fuerte y segura», afirmó la canciller.
Elogiando al actual primer ministro, declaró: «Tras la peor derrota de la historia moderna de nuestro partido, Keir Starmer logró darle la vuelta a la situación y conseguir una aplastante mayoría tan solo cuatro años después».
Sir Keir Starmer, abogado de derechos humanos, millonario, ético, casi solemne, no brindó al laborismo los cambios en los que él no creía, cuando la ultraderecha apremia en Gran Bretaña.
Consiguió muchos cambios, pero no fue el cambio que su partido deseaba, ni tampoco el Partido Laborista renovado que se le prometió al público hace dos años.
Construyó un gobierno laborista moderado, cuyos logros fueron más modestos de lo que podrían haber sido, debido a que el primer ministro fue incapaz, y en ocasiones reacio, a imponer su voluntad, resolver disputas, tomar una postura y lograr resultados. Más que como un premier, siempre se comportó como un ecuánime procurador de la Corona.
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