Neuquén se prepara para una nueva etapa en su lucha contra la sequía. El gobierno provincial ha confirmado la extensión por seis meses de la emergencia agropecuaria, una medida que comenzará a regir a partir del 1 de julio. Esta decisión busca ofrecer un respaldo crucial a cientos de crianceros y productores que continúan lidiando con los estragos de un prolongado déficit de precipitaciones.
Si bien las recientes nevadas y el frío intenso en la cordillera y el centro de la provincia ofrecen un respiro fundamental para la recarga hídrica de ríos y cuencas, el daño estructural acumulado en los suelos demanda acciones profundas. Datos recientes del sector agropecuario revelan que más del 70% de los suelos patagónicos se encuentran afectados por la desertificación y el estrés hídrico, una realidad que obliga a replantear la capacidad de carga animal en las estancias.
Para hacer frente a esta situación, la provincia ha realizado una importante inversión. Desde septiembre hasta la fecha, el Estado neuquino destinó 4.437 millones de pesos, enfocados en mitigar los efectos climáticos y fortalecer la infraestructura rural. Estos fondos se materializaron en el acondicionamiento de aguadas y captaciones de agua, la refacción de sistemas de riego en campos privados y comunitarios, y el fortalecimiento del programa de fondos rotatorios, al que se le asignaron 500 millones de pesos para asegurar el forraje y pasto durante el invierno.
En una acción complementaria, el programa Incentivo Ganadero, diseñado para reconocer las buenas prácticas en producción, calidad y comercialización, extenderá su período de inscripción hasta el 31 de julio próximo. Esta iniciativa subraya el compromiso con un sector que busca adaptarse y mejorar sus procesos.
La estrategia provincial incluye una activa agenda territorial para coordinar esfuerzos con los actores locales. El próximo jueves 2 de julio, Zapala será sede de un encuentro clave que reunirá a productores, crianceros y comisiones de fomento de las regiones Centro, Sur y Confluencia. Posteriormente, el 8 de julio, la discusión se trasladará a Chos Malal, donde se abordarán las particularidades del Alto Neuquén y la región de Vaca Muerta.
El desafío del cambio climático ha impulsado un giro en el modelo productivo tradicional, especialmente para evitar el sobrepastoreo. Neuquén está diversificando su matriz económica más allá de los hidrocarburos. Se observa un notable crecimiento en inversiones privadas como la producción de aceite de oliva de alta calidad y el desarrollo de granjas porcinas, una actividad que multiplica por cuatro el valor original del animal mediante la elaboración de chacinados y ahumados.
A este panorama se suman las microeconomías regionales, muchas de ellas impulsadas por mujeres emprendedoras. Destacan las fábricas de quesos artesanales en Zapala y Aluminé, así como cooperativas en el norte neuquino dedicadas a la producción de lácteos de excelencia a base de leche de vaca y cabra.
Finalmente, y anticipándose a las celebraciones, la empresa estatal CORDEC anunció que en los próximos días retomará la comercialización de chivitos y corderos criollos, con el objetivo de satisfacer la demanda local en la antesala del Día del Amigo.
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