Cutral Co se encuentra de luto tras el fallecimiento, este viernes, de Juan Carlos «Patuco» Quiñiñiri, reconocido vecinalista y militante de 59 años. Su partida, a causa de un accidente cerebrovascular (ACV) que lo mantuvo internado, generó una profunda conmoción y tristeza en la localidad. Sus restos serán inhumados este sábado en el cementerio cutralquense, mientras las muestras de acompañamiento y las condolencias no cesan.
Quiñiñiri había sido internado de urgencia esta semana en el hospital de Complejidad Media de Cutral Co y Plaza Huincul, tras sufrir una descompensación que derivó en el diagnóstico de ACV. Su estado de salud ya se encontraba deteriorado desde hacía aproximadamente tres años, siendo un paciente diabético que requirió internaciones en Cutral Co y Neuquén en diversas ocasiones.
La trayectoria social y política de «Patuco» Quiñiñiri se inició tempranamente con su militancia en las filas del Movimiento Popular Neuquino (MPN). Además, formó parte del grupo de adolescentes que el cura párroco Pedro Yagas, conocido como Pepe, acogía en la parroquia Cristo Obrero, un hecho que él mismo solía recordar.
Con el paso de los años, Quiñiñiri se consolidó como un referente del MPN, manteniendo su compromiso incluso en momentos complejos para el partido provincial, como la derrota electoral de 1997. Su participación en las manifestaciones populares de aquella época, conocidas como «puebladas», incluyendo el piquete del aeropuerto, también figuraba entre sus vivencias más destacadas.
Su arraigo en la comunidad se materializó en el barrio Pampa, donde la comisión vecinal se convirtió en su segundo hogar. Quiñiñiri presidió esta comisión durante 25 años. Su militancia lo llevó a ocupar una de las tres bancas que el MPN obtuvo en el Concejo Deliberante de Cutral Co entre 2003 y 2007. Tras finalizar su mandato, retomó su labor como empleado municipal. En 2023, regresó a la arena política como candidato de un partido vecinal que acompañó la propuesta de Rolando Figueroa.
Más allá de sus roles políticos, «Patuco» se distinguió por su incansable labor solidaria. Organizaba colectas para fechas clave como el Día del Niño, Navidad y Reyes, reuniendo juguetes y golosinas para repartir entre las familias del barrio Pampa. Su espíritu altruista también lo impulsaba a solicitar donaciones para asistir a vecinos que necesitaban abrigos, colchones, enseres, muebles o elementos ortopédicos.
En su último tiempo, al enfrentar limitaciones para desplazarse, utilizó las redes sociales desde su teléfono para mantener el contacto con la comunidad que tanto valoraba. Hoy, las condolencias se multiplican, evidenciando el profundo impacto que su partida deja entre sus familiares, amigos y todos aquellos a quienes dedicó su vida.
¿Nadie ha roto el hielo todavía?
Tu opinión es importante para nosotros. Sé la primera persona en dejar un comentario.
Empezar conversación ahora