Decenas de aficionados fueron desalojados por las fuerzas policiales en los alrededores del hotel donde se hospeda la selección de Inglaterra en Toluca. El incidente, ocurrido el sábado por la noche, generó disturbios y se produce en la víspera del encuentro que enfrentará a Inglaterra con México este domingo en el Estadio Azteca.
Este episodio retoma un antecedente ocurrido la semana pasada con la selección de Ecuador, que también denunció una serie de hechos amenazantes por parte de hinchas mexicanos. En aquella ocasión, miles de fanáticos gritaron, lanzaron petardos y tocaron sirenas fuera del hotel donde se hospedaba el equipo de Sebastián Beccacece. El objetivo, una táctica ya conocida, es perturbar el descanso del equipo rival.
Ante esta situación, y desde el viernes, la selección dirigida por Thomas Tuchel cuenta con un imponente dispositivo de seguridad. Agentes de la Guardia Nacional, la Marina y la Policía han desplegado un cuerpo de seguridad sin precedentes, que incluyó la colocación de decenas de vallas para restringir el acceso de los aficionados.
Se había registrado una convocatoria en redes sociales para replicar la acción de molestar a los ingleses. Sin embargo, el llamado no tuvo la respuesta esperada debido a las estrictas medidas de seguridad implementadas. Aunque algunos simpatizantes de Inglaterra permanecieron fuera del hotel el sábado con la esperanza de conseguir autógrafos, nadie de la delegación salió. Entrada la noche, las fuerzas de seguridad procedieron al desalojo de la zona.
El equipo inglés modificó sus planes de viaje tras clasificar a octavos de final. Originalmente, se esperaba que llegaran a la Ciudad de México, pero la altura del DF y los incidentes con el plantel de Ecuador llevaron a un cambio de itinerario. Finalmente, arribaron a Toluca este viernes, a pocas horas del partido mundialista.
A su llegada a territorio mexicano, un nutrido séquito de seguridad acompañó al plantel inglés desde el aeropuerto hasta el hotel. Aunque el entrenador Tuchel agradeció públicamente “la alegría de los mexicanos” y el cálido recibimiento, el equipo también fue objeto de insultos y abucheos al pisar suelo mexicano. El dispositivo de seguridad incluyó bloqueos viales y patrullajes constantes para evitar aglomeraciones de fanáticos.
Pese a estas precauciones, antes de la llegada del autobús inglés, centenares de hinchas ya se habían congregado en las inmediaciones del hotel JW Marriott Santa Fe, con camisetas, pancartas y celulares listos. El ambiente a la llegada fue descrito como bastante hostil.
Inglaterra y México se enfrentarán este domingo a las 21 horas en el Estadio Azteca, en un partido que definirá uno de los ocho cupos para los cuartos de final del Mundial.
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