Irán confirmó este miércoles haber lanzado un ataque con misiles y drones contra 85 instalaciones militares de Estados Unidos ubicadas en Kuwait y Baréin. Esta acción fue presentada por Teherán como una represalia directa a los bombardeos que Washington había ejecutado horas antes sobre objetivos iraníes en la región. Según un comunicado de los Guardianes de la Revolución (CGRI), la operación apuntó específicamente a bases y posiciones militares estadounidenses en ambos países del Golfo Pérsico.
La escalada de tensión se produce después de que Estados Unidos acusara a Teherán de agredir a embarcaciones comerciales en el estrecho de Ormuz. En respuesta, Washington bombardeó sistemas de defensa y otros objetivos militares iraníes, y revocó licencias que permitían operaciones relacionadas con la venta de petróleo de la república islámica. Los Guardianes de la Revolución señalaron que su ofensiva, una «respuesta inicial a esta agresión», consistió en una operación conjunta de misiles y drones.
Las reacciones en la región no se hicieron esperar. Baréin informó que sus alarmas aéreas se activaron y se oyeron explosiones. Por su parte, Kuwait anunció haber repelido un ataque con drones y misiles a través de su defensa aérea, aunque no precisó el origen de los proyectiles. Tanto Kuwait como Baréin albergan bases estadounidenses y, según el informe original, han sido objetivos de ataques iraníes en el pasado.
Previamente, el Mando Central de Estados Unidos en Oriente Medio (Centcom) había detallado en su cuenta de X que sus fuerzas «atacaron sistemas de defensa iraníes, redes de mando y control, sitios de radar costero, capacidades de misiles antibuque y más de 60 pequeñas embarcaciones» de los Guardianes de la Revolución. El Ministerio de Relaciones Exteriores de Irán, por su parte, acusó a Estados Unidos de violar reiteradamente el memorando de entendimiento acordado para poner fin al conflicto en Oriente Medio, y amenazó con tomar represalias.
En paralelo a estos eventos militares, la agencia de noticias iraní IRIB reportó varias explosiones: seis en la isla de Qeshm, siete en la ciudad de Sirik y otras más en la ciudad portuaria de Bandar Abás. La agencia británica de seguridad marítima UKMTO también informó que un «proyectil desconocido» impactó a un petrolero durante la noche, causando un incendio. Posteriormente, otros dos buques fueron alcanzados, al menos uno de ellos por un dron. Estos tres incidentes ocurrieron cerca de Omán.
Omán había propuesto un corredor marítimo temporal en su costa, una iniciativa a la que Irán se opone, buscando en cambio imponer tasas a los barcos que transitan por el estrecho. Qatar denunció que uno de los buques atacados era su metanero de GNL Al-Rekayyat, y culpó directamente a Irán, calificando el ataque de «inaceptable» contra la navegación internacional. Majed Al Ansari, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores de Qatar, declaró en X: «Consideramos a Irán plenamente responsable desde el punto de vista legal de este ataque y de cualquier daño o repercusión resultante».
Irán, a través de su agencia estatal de noticias IRNA, expresó su «consternación» por las acusaciones de Qatar, calificándolas de «inaceptables». Esta serie de ataques ha reavivado las preocupaciones sobre la libertad de navegación en el estratégico estrecho de Ormuz, especialmente después de que Irán levantara su bloqueo de la vía marítima, tras un frágil alto el fuego con Estados Unidos.
Un funcionario del Tesoro estadounidense había señalado el martes que el memorando de entendimiento con Irán se basa «enteramente en el cumplimiento» de las condiciones de navegación, advirtiendo que Teherán solo obtendrá beneficios si demuestra «buena conducta». El futuro de Ormuz, la principal ruta para las exportaciones energéticas del Golfo, ha sido un punto de fricción constante en las negociaciones entre Teherán y Washington para una resolución permanente del conflicto.
Aunque el tráfico marítimo se había reanudado de forma limitada después de la firma del memorando de 14 puntos el mes pasado, Irán ha insistido en que no se volverá a las condiciones previas a la guerra, que permitían a los buques atravesar el estrecho libremente. Como consecuencia directa de esta escalada de tensión y la renovada preocupación por el suministro energético mundial, el precio del petróleo subió más del 2% el miércoles en la apertura de los mercados asiáticos.
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