Mientras la Selección Argentina celebra su agónica victoria 3-2 sobre Egipto y su pase a los cuartos de final del Mundial 2026, una novedad extrafutbolística sacude el ambiente: Francia ha desplazado virtualmente al equipo de Lionel Scaloni del primer lugar del ranking FIFA.
A la espera de la publicación oficial, prevista para el final del Mundial 2026, la escuadra de Didier Deschamps ha alcanzado la cima con 1.925,86 puntos. De cerca le sigue Argentina, que ahora ocupa la segunda posición con 1.913,71 unidades, mientras que España completa el podio en el tercer puesto con 1.912,34.
Este ascenso de Francia representa un salto de dos posiciones respecto al último ranking oficial que la FIFA divulgó antes del inicio del torneo, donde figuraba tercera detrás de Argentina y España. El desempeño del equipo de Kylian Mbappé en cada encuentro del actual Mundial impulsó esta subida. Es fundamental recordar que, si bien el ranking se actualiza automáticamente tras cada partido, la clasificación oficial que reconoce la FIFA es la del 11 de junio, que mantenía a Argentina en el primer lugar. La siguiente actualización oficial está programada para el 20 de julio, un día después de la final mundialista, lo que significa que la cima e incluso el podio podrían experimentar nuevos cambios en breve.
Más allá de los puntos, este movimiento en la clasificación reabre un debate que ha cobrado fuerza en los últimos mundiales: la supuesta «maldición» del ranking FIFA. La Selección Argentina, que busca revalidar su título de 2022 –una hazaña lograda solo por Italia (1934 y 1938) y Brasil (1958 y 1962)–, inició el presente Mundial como líder indiscutida con 1877 puntos, seguida de cerca por España (1874) y Francia (1870).
Desde que el ranking FIFA se estableció en 1992, ningún equipo que comenzó un Mundial como número uno logró alzar la Copa. La lista de «candidatos» desafortunados incluye a Alemania (1994, 2018), Brasil (1998, 2006, 2010, 2022), Francia (2002) y España (2014). Muchos de ellos fueron eliminados en fases tempranas, y el caso más próximo a la gloria fue Brasil en 1998, que llegó a la final pero cayó precisamente ante Francia.
Ahora, con Argentina habiendo cedido el primer lugar en pleno desarrollo del torneo, la incógnita resurge: ¿se disipa la presión de la «maldición» para la Albiceleste, o simplemente se traslada a Francia, su nuevo ocupante del escalafón?
¿Nadie ha roto el hielo todavía?
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