Un movimiento político de envergadura podría redefinir la ruta de la energía de Vaca Muerta. El gobernador chileno de la región del Biobío, Sergio Giacaman, confirmó una iniciativa crucial: solicitó al expresidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle, actual embajador con misión especial para Asia, que incluya el petróleo y gas de Vaca Muerta en la oferta exportable chilena dirigida a los mercados asiáticos.
Esta propuesta, divulgada por el diario chileno Diario Concepción, busca enlazar directamente la creciente producción de hidrocarburos de Neuquén con la alta demanda de economías como China, Japón, Corea del Sur y el sudeste asiático. Giacaman enfatizó que, si el proyecto avanza, la salida de estos recursos desde los puertos del Biobío generaría un significativo aumento de empleo, inversiones y actividad logística para la región.
La estrategia se apoya en una ventaja geográfica clara: los puertos del Biobío se encuentran más próximos a Vaca Muerta que la terminal atlántica de Bahía Blanca, tradicional punto de exportación. Además, la ruta marítima desde el Pacífico hacia Asia es más corta y, por ende, más competitiva.
Para concretar este plan, se prevé la finalización de la pavimentación del corredor entre Andacollo y el paso Pichachén en el lado argentino, así como mejoras en la Ruta Q-45 en Chile. Estas obras de infraestructura son esenciales para asegurar un tránsito fluido y permanente de cargas, turismo y transporte internacional, consolidando así un corredor logístico vital entre ambos países.
Giacaman destacó que la región del Biobío ya posee activos estratégicos como puertos, un gasoducto y un oleoducto. No obstante, aún se requieren inversiones en infraestructura ferroviaria y vial para optimizar el aprovechamiento del aumento en la producción de Neuquén.
La relación energética entre Argentina y Chile ha experimentado un cambio profundo en las últimas dos décadas. A principios de siglo, el corte de las exportaciones de gas argentino en 2004 obligó a Chile a desarrollar sus propias terminales de Gas Natural Licuado (GNL) y a diversificar sus fuentes de abastecimiento, reduciendo su dependencia de Neuquén.
Un segundo hito ocurrió en 2023 con la reactivación del Oleoducto Trasandino (OTASA), que había estado inactivo desde 2006. Este restablecimiento permitió el reinicio del envío de petróleo de Vaca Muerta hacia la refinería de ENAP en la región del Biobío, marcando un retorno al comercio petrolero.
El panorama actual se complementa con otros elementos clave: Zapala se afianza como nodo logístico fundamental en el corredor bioceánico; el paso internacional Pichachén se posiciona como el principal enlace permanente entre Neuquén y Chile; y la infraestructura energética chilena, ahora más consolidada y diversificada, abre la puerta a una integración comercial de mayor escala, con Asia como destino.
La red de infraestructura energética entre Argentina y Chile incluye un oleoducto internacional y cinco sistemas gasíferos, varios de los cuales han retomado su actividad en los últimos años.
El Oleoducto Trasandino (OTASA) conecta Puerto Hernández, en Neuquén, con la refinería de ENAP en el Biobío. Con una capacidad de 110.000 barriles diarios, su retorno a la operación en 2023 lo convierte nuevamente en la principal vía para la exportación de petróleo de Vaca Muerta hacia el Pacífico.
En cuanto al gas, GasAndes es el sistema más utilizado actualmente, con una capacidad de 10,5 millones de metros cúbicos diarios y operación bidireccional entre Mendoza y Santiago. También se encuentran habilitados el Gasoducto del Pacífico, que une Neuquén con el Biobío; NorAndino, entre el norte argentino y Antofagasta; GasAtacama, hacia el norte chileno; y los gasoductos que abastecen las plantas de Methanex en Magallanes. Si bien Gasoducto del Pacífico y GasAndes concentran la mayor parte de la actividad, NorAndino y Atacama operan con volúmenes limitados y estacionales.
Tras un periodo marcado por el conflicto energético a principios del siglo XXI debido a los cortes en la exportación de gas argentino, el escenario actual es de plena integración comercial. La expansión de Vaca Muerta, la recuperación del OTASA y el desarrollo del corredor bioceánico han reposicionado a Chile como un socio estratégico para la salida de hidrocarburos hacia el Pacífico.
En este contexto, la propuesta del gobernador Giacaman va más allá de la simple logística de tránsito. Representa la visión de que Chile no solo sea un país de paso, sino que incorpore activamente la energía producida en Neuquén a su propia cartera de productos para promocionar en Asia, aprovechando su vasta red portuaria y su consolidada política comercial con los mercados del Pacífico.
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