En el corazón del invierno neuquino, Batea Mahuida, el parque de nieve administrado por la comunidad mapuche Puel, celebró este sábado sus 26 años. La jornada se vistió de fiesta, mezclando gastronomía local, tradiciones ancestrales y una variada agenda de actividades en un paisaje que ya es emblema de la Patagonia.
Desde el mediodía, el festejo invitó a vivir la montaña con calma. La oferta culinaria incluyó corderos al asador, empanadas y choripanes, perfectos para el clima invernal. La música en vivo acompañó sorteos de pases para el cerro, equipos de esquí, clases y vouchers para almuerzos y cenas.
La tarde reservó uno de los momentos más dulces: el tradicional corte de torta de cumpleaños, acompañado de chocolate caliente, una costumbre que une a visitantes y residentes en una postal característica del centro de nieve.
Al caer la tarde, con el sol escondiéndose entre las cumbres, Batea Mahuida deslumbró con su clásica bajada de antorchas. Esquiadores, convertidos en puntos luminosos, dibujaron una serpiente de luz sobre la nieve, un espectáculo que atrae a fotógrafos y visitantes año tras año. Su concreción, como es habitual en la cordillera, estuvo sujeta a las condiciones climáticas.
Más allá de la celebración, este aniversario invitó a reflexionar sobre la trayectoria del parque. Desde sus orígenes, bajo la administración de la comunidad mapuche Puel, Batea Mahuida se ha erigido como un modelo de turismo comunitario. En este esquema, el turismo se ha transformado en un pilar para la creación de empleo, el refuerzo de la identidad cultural y la apertura de nuevas oportunidades para las futuras generaciones.
Situado a escasos kilómetros de Villa Pehuenia, el parque se distingue por su atmósfera familiar y por las vistas inigualables que ofrece desde sus pistas. Desde lo alto de la cumbre, el horizonte abarca majestuosos bosques de araucarias y la serenidad de los lagos Aluminé y Moquehue, conformando una de las panorámicas más icónicas de la Patagonia norte.
La jornada festiva culminó con un acento mundialista. Después de un día en la nieve, varios visitantes se prepararon para seguir el encuentro entre Argentina y Suiza, programado para las 22 horas, cerrando un sábado donde el invierno patagónico y la pasión futbolera compartieron el escenario.
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