«El caso Hello Kitty»: Fan Man-yee, la joven que fue descuartizada y cuyo cráneo terminó escondido en un peluche

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Antes de que un grupo de policías entrara a un departamento de Hong Kong, una adolescente de 14 años les dijo que el fantasma de una mujer no la dejaba dormir. No fue una confesión inocente, porque aseguró que había participado de su secuestro, de un mes de torturas y de la desaparición de su cuerpo.

Cuando los agentes revisaron el lugar encontraron un enorme peluche de Hello Kitty. Adentro estaba escondido un cráneo humano. Ese hallazgo convirtió al caso de Fan Man-yee en uno de los asesinatos más impactantes en la historia de la ciudad.

Pero antes de convertirse en «el caso de Hello Kitty», la historia de Fan Man-yee fue la de una de 23 años que prácticamente nunca conoció otra cosa más que el abandono.

Ocurrió que su familia la dejó en un orfanato cuando apenas era una niña y, al cumplir los 15 años, el reglamento la obligó a irse. Sin un lugar al que volver, sobrevivió como pudo entre la prostitución, las drogas y los pequeños robos, hasta que un cliente vinculado a una de las tríadas (una organización criminal) más poderosas de Hong Kong terminó cruzándose en su camino.

Este traficante era Chan Man-lok, uno de sus clientes habituales. La confianza entre ambos fue creciendo hasta que, el 16 de marzo de 1999, Fan intentó robarle la billetera mientras dormía. Había unos 4000 dólares hongkoneses en su interior, dinero suficiente para cambiar, al menos por un tiempo, su realidad.

Chan la descubrió y convirtió aquel intento de robo en una deuda imposible de pagar. Primero exigió la devolución del dinero, después una compensación y, finalmente, sumó intereses que Fan jamás podría reunir. Para un integrante de la mafia, dejar pasar una situación así significaba perder autoridad. Por eso ordenó secuestrarla.

Una deuda que nunca dejó de crecer

Al día siguiente, dos hombres irrumpieron en la casa de Fan, la amordazaron y la llevaron hasta un departamento de siete habitaciones que pertenecía a Chan.

En un principio, el plan era obligarla a ejercer la prostitución y quedarse con todo el dinero hasta saldar la supuesta deuda. Sin embargo, eso nunca ocurrió.

Los tres hombres consumían metanfetamina con frecuencia y, bajo sus efectos, empezaron a convertir el cautiverio en una sucesión de abusos cada vez más extremos. Lo que comenzó como un secuestro terminó sumando un mes entero de violencia física y psicológica.

Fan era obligada a fingir que estaba feliz mientras la golpeaban y cualquier objeto del departamento podía convertirse en un instrumento para lastimarla. Las agresiones dejaron de responder a un castigo y pasaron a ser una forma de entretenimiento para sus captores.

En ese departamento también estaba A Fong, la novia de apenas 14 años de Chan. Según declaró más tarde, al principio observaba las torturas, pero con el tiempo también participó.

Durante el juicio explicó que para ellos todo había terminado convirtiéndose en una especie de juego y reconoció que quería saber qué se sentía castigar a otra persona. Aún así, aseguró que si se negaba, los golpes contra Fan eran todavía peores.

Con el paso de los días, Fan dejó de poder mantenerse de pie. Las lesiones y los abusos constantes deterioraron por completo su estado físico. Finalmente, permaneció tirada durante dos días en el piso del baño hasta que murió entre la noche del 14 y el 15 de abril de 1999, después de aproximadamente un mes de cautiverio.

El peluche que títula el caso

Los responsables pasaron horas discutiendo qué hacer con el cuerpo. Recién al día siguiente decidieron desmembrarlo para hacerlo desaparecer.

Tras reducir la cabeza hasta dejar únicamente el cráneo, lo ocultaron dentro de un enorme peluche de Hello Kitty, mientras que el resto de los restos fueron descartados de distintas maneras para dificultar cualquier investigación.

Pero el plan comenzó a desmoronarse porque Fong quedó profundamente afectada después de participar en el ocultamiento del cuerpo. Convencida de que el espíritu de Fan la perseguía, empezó a sufrir pesadillas constantes y terminó presentándose por voluntad propia en la comisaría.

Allí les dijo a los policías que una mujer muerta la acosaba y que necesitaba contarles todo lo que había ocurrido. Aunque al principio pensaron que se trataba de una historia inventada, los oficiales aceptaron acompañarla hasta el departamento.

Allí encontraron el cráneo escondido adentro del peluche de Hello Kitty y comenzaron formalmente la investigación.

Las detenciones llegaron rápidamente y el juicio estuvo marcado por el testimonio de A Fong, quien reconstruyó con detalle el cautiverio y las agresiones. El fiscal describió el expediente como el asesinato más repugnante con el que había trabajado la justicia hongkonesa y sostuvo que los acusados habían sometido a Fan a un nivel de crueldad difícil de dimensionar.

Algunos estudiantes que asistieron como público abandonaron la sala al escuchar el relato de los hechos. La defensa sostuvo que la muerte había sido accidental y cuestionó que pudiera demostrarse un asesinato intencional.

Como solo se habían recuperado el cráneo, un diente y algunos restos orgánicos, los peritos no pudieron establecer con precisión la causa exacta del fallecimiento. Esa falta de evidencia terminó influyendo…
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