El pitazo inicial se acerca y el clima de un país entero se concentra en un solo encuentro. El partido entre la Selección Argentina e Inglaterra en el Mundial va mucho más allá de lo deportivo. Su profunda carga histórica, política y emocional eleva la tensión, incluso para aquellos que no suelen ser apasionados del fútbol.
Para entender esta particular movilización, la licenciada en psicología Sabrina Contreras ofrece su perspectiva. «A diferencia de lo que ocurre con otras potencias europeas, una derrota frente a Inglaterra golpea directamente el orgullo nacional», explica la profesional. El peso de la historia –desde Malvinas hasta los icónicos partidos del ’86 y el ’98– transforma este evento en un simbólico «tablero de guerra».
Sin embargo, esta expectación puede volverse perjudicial. Contreras advierte que la euforia futbolera puede tener un impacto real en el bienestar físico. Es común que, en las horas previas al encuentro y durante su desarrollo, los hinchas experimenten problemas digestivos, alteraciones del sueño, taquicardias o una opresión en el pecho.
Para que la pasión no se convierta en un riesgo para la salud, la especialista comparte consejos prácticos para manejar los nervios antes y durante el partido:
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Mover el cuerpo: Frente a un momento de nervios o angustia frente a la pantalla, la peor decisión es permanecer inmóvil. «El cuerpo necesita liberar esa tensión. Es fundamental levantarse, caminar un poco, beber un vaso de agua y respirar conscientemente», recomienda Contreras.
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Quitarle dramatismo al resultado: Aunque la emoción del momento lo haga difícil, es crucial recordar que se trata de un juego. El resultado de un partido no define nuestra identidad ni resuelve los desafíos del país.
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Consumos conscientes: La tensión suele venir acompañada de excesos. La costumbre de «comerse las uñas» se traslada a ingerir comidas pesadas o bebidas alcohólicas. La psicóloga aconseja cautela, ya que la combinación de estrés intenso y alcohol amplifica el malestar físico y puede generar reacciones no deseadas.
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Compartir la emoción: Abrazarse, gritar y vivir el encuentro con familiares y amigos ayuda a procesar y liberar tanto la angustia como la alegría de una manera más saludable.
El desafío está en la cancha, pero también en cómo vivimos esta experiencia desde casa. Disfrutar del fútbol mientras se cuida la salud emocional es el primer gran triunfo que podemos celebrar.