El Pentágono ha puesto en marcha un programa para evaluar los niveles de testosterona en sus militares, una medida anunciada por el secretario de Guerra, Pete Hegseth. El objetivo es garantizar que el personal cuente con los niveles «adecuados» de esta hormona masculina para optimizar su rendimiento y salud.
Hegseth, en un video difundido en X, enfatizó que, más allá de la inversión en armamento y equipo, «nuestra ventaja táctica más decisiva siempre será el combatiente individual». Subrayó el «deber sagrado» de mantener esta ventaja, buscando «constantemente nuevas formas de optimizar su desempeño, su resiliencia y su salud a largo plazo».
El nuevo programa establece que las pruebas de deficiencia de testosterona serán obligatorias para los soldados mayores de 30 años, sumándose a sus exámenes anuales. Para aquellos menores de 30, la prueba será opcional. El secretario aclaró que, en caso de que se recomiende tratamiento, la terapia de reemplazo de testosterona será «totalmente opcional».
Hegseth hizo hincapié en que esta iniciativa no busca una «mejora artificial» del rendimiento. Su propósito es «restaurar y optimizar las capacidades naturales» de los militares, «proteger su longevidad» y asegurar que dispongan de la «base biológica necesaria para el combate».
La testosterona es la principal hormona sexual masculina y su deficiencia puede manifestarse en fatiga, disminución del apetito sexual, pérdida de masa muscular y densidad ósea, así como cambios de humor, falta de concentración y mayor tendencia a la depresión y la ansiedad.
Esta medida se enmarca en la visión de Hegseth de restaurar el «más alto estándar masculino» en el Ejército. Ha promovido nuevos requisitos físicos para evitar, según sus palabras, soldados «gordos» y «barbudos», buscando fortalecer la resiliencia y capacidad de los efectivos no solo para el despliegue inmediato, sino también para su bienestar a largo plazo.
Desde su llegada al cargo, el ex panelista de Fox News ha sido una figura controvertida. Recuperó el nombre de Departamento de Guerra, exigió «estándares masculinos» para las Fuerzas Armadas, criticó la presencia de mujeres en sus filas y restringió el acceso de la mayoría de corresponsales al Pentágono.
El anuncio del jefe del Pentágono coincide con los esfuerzos del secretario de Salud, Robert F. Kennedy Jr., por reducir el estigma asociado al tratamiento con testosterona. En junio, la Administración de Alimentos y Medicamentos de EE. UU. (FDA) solicitó a los fabricantes retirar las advertencias que históricamente figuraban en las etiquetas de las terapias de reemplazo hormonal para hombres mayores, cuyos niveles de testosterona disminuyen de forma natural con la edad.
Cabe destacar que, según datos del Departamento de Trabajo, solo entre el 10% y el 15% del personal militar estadounidense participa en roles de combate. La gran mayoría desempeña funciones de apoyo logístico, administrativo, cuidado de la salud, construcción o reparación.