La final del Mundial 2026 tuvo un momento determinante con la expulsión de Enzo Fernández. El mediocampista argentino vio la doble amonestación a los 47 minutos del segundo tiempo, dejando a Argentina con diez hombres para afrontar la prórroga, un período donde ya era claramente superada por España en el desarrollo del juego.
La tarjeta que derivó en su salida del campo por acumulación es indiscutible en términos reglamentarios, aunque la repetición en cámara lenta pudiera sugerir un contacto mínimo y un castigo desproporcionado. Sin embargo, se trató de una acción intempestiva y peligrosa: Fernández fue con demasiada fuerza a disputar un balón dividido con Cubarsí, sin medir que, si el defensor llegaba antes, lo arrastraría. Y así ocurrió. Por ello, la amarilla por acción temeraria fue correctamente mostrada.
El reclamo del director técnico Lionel Scaloni al árbitro esloveno Slavko Vincic no se enfocaba en la segunda amonestación, sino en la primera, aquella que puso a Fernández en la cuerda floja. Cabe recordar que el VAR, en caso de doble amarilla, solo está habilitado para revisar la segunda infracción, no la anterior.
La primera amonestación de Fernández llegó a los 36 minutos del segundo tiempo. Fue por una protesta muy vehemente y gestual, reclamando una falta inexistente sobre Rodri en un forcejeo menor. Vincic, quien hasta ese momento había logrado mantener un considerable control emocional en un partido de alta tensión, reaccionó con enojo. Se apresuró a mostrar la tarjeta, incluso interrumpiendo un ataque de España que tenía el balón controlado en tres cuartos de cancha.
Algunos podrían argumentar que, considerando la permisividad general en los arbitrajes a lo largo del torneo, Vincic quizás pudo haber obviado esa primera protesta. Sin embargo, aunque la primera amarilla pudiera haberse perdonado en ese contexto, su aplicación fue reglamentaria, y con mucha más razón lo fue la segunda.
Más allá de la expulsión, Vincic enfrentó otras situaciones complejas. Por ejemplo, a los 5 minutos del alargue, Williams marcó un gol para España. Tras un silbato tardío, lo que habilitaba la revisión del VAR (a cargo del alemán Dankert), el tanto fue anulado. El árbitro había detectado una falta previa de Merino sobre Otamendi, quien cayó con gestos de dolor. La imagen televisiva confirmó que Merino había pisado el pie de Otamendi al disputar el balón, un detalle que Vincic difícilmente pudo haber visto en vivo, pero cuya corroboración por imagen lo libró de un potencial conflicto.
Hubo otras intervenciones discutibles o irritantes durante el desarrollo del partido, pero ninguna resultó grave ni decisiva. Vincic, en general, contó con el respaldo adecuado de sus asistentes. Sin embargo, la tensión continuó incluso después del pitido final. En un nuevo tumulto, Leandro Paredes fue expulsado por poner la mano en el cuello a Eric García y forcejear con Gavi. Paredes ya había sido amonestado previamente por empujar a Dani Olmo en otro altercado.