Un informe reciente publicado por The Athletic ha desatado una controversia en el mundo del fútbol, al revelar que siete partidos del Mundial generaron “alertas amarillas” por posibles irregularidades en las apuestas. Las sospechas se centran tanto en el desarrollo de algunos encuentros como en sus resultados finales, y señalan directamente a España, la selección campeona del mundo, en dos de estos casos.
El origen de esta investigación se encuentra en el Grupo de Copenhague, un organismo internacional dedicado a la monitorización de la integridad de las competiciones deportivas. Este grupo realiza evaluaciones diarias de los resultados y del flujo de dinero en las apuestas, especialmente en Europa. Durante el desarrollo de la Copa del Mundo, detectaron siete anomalías significativas y las comunicaron a la FIFA, que ahora tiene la responsabilidad de continuar con la investigación.
Aunque el Grupo de Trabajo de Integridad de la FIFA ha declarado no haber encontrado movimientos sospechosos dentro del Mundial, la seriedad de las alertas emitidas por el Grupo de Copenhague ha reavivado el debate en el ámbito futbolístico. De los 104 partidos disputados en el torneo, las siete advertencias de irregularidades en las apuestas resaltan, dado el volumen millonario de dinero que mueve esta industria.
El primer incidente que encendió las alarmas fue en el partido inaugural entre México y Sudáfrica. El equipo africano terminó el encuentro con nueve jugadores tras la expulsión de Sithole y Zwane. La atención se centró particularmente en la segunda expulsión, ocurrida a pocos minutos del final, momento en el que se observó un incremento inusual en el número de apuestas tras la primera tarjeta roja.
España también se vio envuelta en las sospechas. Una de las alertas se produjo en su debut, un empate 0-0 contra Cabo Verde. Los monitores detectaron un flujo considerable de dinero apostado a un resultado que no era el esperado para un equipo favorito como España. Polymarket, una plataforma de predicciones basada en criptomonedas, registró un volumen atípico de 4,8 millones de dólares apostados en contra de la selección española, con la mayor parte de ese capital dirigido al empate o a una victoria sorpresiva de los africanos.
El segundo partido de España bajo la lupa fue su victoria por 4-0 contra Arabia Saudita. Aquí, la polémica surgió con la anulación de un gol de Ferrán Torres, tras una revisión del VAR que se extendió por tres minutos y medio. Este prolongado tiempo de revisión fue señalado en el informe como una anomalía operativa, ya que pudo haber permitido a miles de usuarios realizar las llamadas apuestas “simultáneas”, lo que constituye una irregularidad.
Otro caso que generó interrogantes fue el de Folarin Balogun, delantero de Estados Unidos, expulsado en el partido contra Bosnia y Herzegovina. Al día siguiente de su expulsión, varias casas de apuestas comenzaron a abrir líneas sobre si jugaría el siguiente partido eliminatorio contra Bélgica, a pesar de que no había indicios que sugirieran tal posibilidad. Sorprendentemente, la FIFA suspendió la sanción, un hecho que solo había ocurrido una vez antes en la historia, permitiendo a Balogun jugar contra Bélgica, partido que Estados Unidos perdió 4-1. Fue el único de los 15 expulsados del torneo en volver a jugar sin cumplir su sanción, lo que llevó al Grupo de Copenhague a solicitar explicaciones formales por escrito a la FIFA.
Es importante destacar que la emisión de estas alertas no implica una manipulación confirmada de los partidos. Christian Kalb, un experto en la industria del juego que colaboró con el Grupo de Copenhague, explicó que un “aviso amarillo” indica “comportamientos atípicos en un juego”, pero no necesariamente un amaño. Las variaciones en las cuotas pueden deberse a estrategias de cobertura de riesgo por parte de las casas de apuestas, que a veces utilizan plataformas como Polymarket para apostar contra un gran favorito y así minimizar pérdidas ante un resultado inesperado. No obstante, en el caso de España, los volúmenes apostados en contra fueron millonarios, un detalle que el especialista consideró llamativo.
La credibilidad del informe es sólida, ya que fue publicado por The Athletic, un medio deportivo de gran prestigio respaldado por The New York Times. Además, la información proviene de un Grupo que opera de manera independiente del ámbito deportivo, bajo la órbita del Consejo de Europa, dedicado a detectar y prevenir la manipulación de resultados.
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