Boca Juniors tuvo un inicio complicado en el Torneo Clausura. Después de dos victorias consecutivas en Copa Argentina y Sudamericana, el equipo de Rodolfo Arruabarrena sufrió una contundente derrota por 3-0 frente a Riestra en el estadio Guillermo Laza. Una noche que dejó expuestas diversas falencias y marcó el debut en el nuevo certamen con el pie izquierdo. Analizamos cinco situaciones que definieron esta caída.
La noche de Álvaro Montero bajo los tres palos fue una de las más señaladas. En su segundo partido con la camiseta Xeneize, el arquero colombiano mostró falencias en dos acciones que terminaron en goles de Riestra. En el 2-0, producto de un cabezazo de Antony Alonso desde el área chica, Montero no exhibió la reacción esperada para contener un disparo sin gran potencia. Minutos después, en el gol de Alexander Díaz que selló el 3-0, si bien la definición del delantero fue destacada, Montero no retrocedió de forma adecuada, lo que permitió que el balón lo superara con un pique.
El tercer gol de la noche no solo evidenció los problemas de Montero, sino que también desnudó un pésimo retroceso defensivo de Boca. Tras un córner a favor del Xeneize, Riestra ejecutó un contraataque letal. Alexander Díaz tomó el balón en su campo y emprendió una carrera imparable. Lautaro Blanco lo persiguió sin éxito y sin lograr una infracción, mientras que Malcom Braida se desmarcó de forma poco comprensible hacia la banda, dejando un pasillo libre para que Díaz encarara al arco y definiera con un toque sutil por encima del arquero.
La goleada adquiere una dimensión aún mayor al considerar el rendimiento ofensivo de Riestra en el Torneo Apertura 2026. El Malevo, que en 16 fechas de ese certamen solo había convertido cinco goles —siendo el equipo con menos anotaciones entre los 30 participantes—, logró más de la mitad de esa cifra en una sola noche contra Boca. Este hecho subraya la magnitud del revés para el equipo de Arruabarrena, al ser superado por un rival que, históricamente, había mostrado dificultades para concretar en el área rival.
Otro dato que resonó fue la velocidad con la que Riestra construyó su ventaja. Con tres goles en apenas 21 minutos, Boca se fue al descanso perdiendo por 3-0, una situación que no ocurría desde 2022. En aquella ocasión, el equipo dirigido por Sebastián Battaglia había sufrido el mismo marcador adverso al entretiempo, pero frente a Banfield en la Bombonera, durante la sexta fecha de la Liga Profesional. Al igual que en esta oportunidad, Boca no pudo revertir el resultado, y ese partido también finalizó 3-0.
Rodolfo Arruabarrena asumió la responsabilidad por la derrota, declarando en conferencia de prensa: «El primer responsable soy yo, el responsable de esta derrota soy yo». Su autocrítica se centró en la configuración del equipo inicial, que careció de la potencia ofensiva necesaria para inquietar a Riestra. Sin un «nueve» de área definido, Boca no pudo sacar provecho de los numerosos centros lanzados desde los costados. El entrenador reconoció que «en la parte ofensiva no hicimos daño, no tuvimos ese ímpetu para buscar el gol» y justificó las rotaciones por la necesidad de «pensar en lo físico» de cara al partido de vuelta de los playoffs de Sudamericana contra O’Higgins. A pesar de los intentos desesperados con los ingresos de Sebastián Villa, Tomás Aranda y Miguel Merentiel, el equipo mostró falta de empuje y precisión en el último tramo del campo.
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