En las ciudades de Neuquén y Plottier, un grupo de mujeres está transformando un oficio históricamente masculino a través del proyecto ‘Mujeres en Construcción’. Impulsada por la arquitecta y urbanista Silvana Garcilazo Giacobone junto a su esposo, esta iniciativa ofrece capacitación gratuita en albañilería con una metodología distintiva: el aprendizaje ocurre directamente en una obra, mientras las participantes construyen una vivienda de 60 metros cuadrados.
La propuesta, que inició en octubre de 2025, se gestó de forma autogestionada e independiente, sin financiamiento estatal. Garcilazo explicó que la gran diferencia con otras formaciones radica en su enfoque práctico. ‘Nosotros hacemos las prácticas en una obra’, afirmó. Los materiales necesarios se obtienen gracias a donaciones de empresas del sector y aportes de las propias participantes, lo que permite el avance constante de la construcción.
La difusión de la iniciativa, principalmente a través de Facebook, generó una respuesta masiva. Inicialmente se inscribieron unas 70 mujeres, comenzando el trabajo con un grupo de 30. En pocos meses, el proyecto creció hasta conformar tres grupos de formación y superar las 500 inscriptas, demostrando el interés y la necesidad de este tipo de oportunidades en la región, un crecimiento que ya ha sido reflejado por diversos medios provinciales.
‘Mujeres en Construcción’ va más allá de la enseñanza técnica. Muchas de las participantes provienen de situaciones de vulnerabilidad y encuentran en el grupo un valioso espacio de contención y acompañamiento. Garcilazo lo describe como un ‘abrazo colectivo’, donde mujeres que antes no se conocían trabajan juntas, comparten experiencias y descubren capacidades que creían inaccesibles.
Este espíritu colaborativo se extiende fuera del sitio de construcción; varias integrantes han comenzado a organizarse para realizar mejoras y ampliaciones en las viviendas de otras compañeras, aplicando los conocimientos adquiridos. A futuro, el proyecto busca generar una bolsa de trabajo que conecte a las mujeres capacitadas con empresas del rubro, capitalizando la atención al detalle y el compromiso que, según Garcilazo, las caracteriza.
La arquitecta, con 51 años y más de dos décadas al frente de su estudio, compartió la reflexión personal que dio origen a la iniciativa. ‘Cuando uno ve que la sociedad está rota y que mucha gente atraviesa situaciones muy complicadas, me cuesta disfrutar de lo que tengo si no hago algo’, expresó. Su objetivo es transformar su experiencia en una herramienta para acompañar a otros, fomentando el valor del trabajo colectivo y el diálogo en un contexto social que a menudo tiende al individualismo. Garcilazo subraya la importancia de defender la educación y la salud públicas, y la satisfacción que le produce ver a una mujer salir adelante y tener una vivienda digna.
Garcilazo también vincula el proyecto con su concepto de ‘arquitectura emocional’, una visión que trasciende la materialidad de las viviendas. Para ella, una casa no se limita a sus metros cuadrados, sino que representa los sentimientos, la historia y la memoria de quienes la habitan. En este sentido, ‘Mujeres en Construcción’ se convierte en una manifestación de esta filosofía, ofreciendo no solo un lugar para aprender un oficio, sino también un espacio de encuentro, contención y construcción de lazos, donde las mujeres transforman sus vidas a través del trabajo compartido.