El ambiente en Boca se tornó sombrío tras la contundente derrota por 3-0 ante Riestra, un resultado que el propio Rodolfo Arruabarrena describió como un «cementerio» en el vestuario. Este traspié, catalogado como un «papelón» y «derrota histórica» por la forma en que el Xeneize fue superado en solo 45 minutos, deja un sabor amargo a pocos días de un encuentro crucial por la Copa Sudamericana.
La noche del domingo en el Bajo Flores fue de aquellas donde poco salió bien para Boca. El equipo no logró reaccionar ante un rival que supo defender su ventaja, y la eficacia del local fue casi perfecta, convirtiendo en gol cada uno de sus tres tiros claros al arco. Sin embargo, la preocupación no se limitó al marcador final ni a la autocrítica del entrenador.
Un factor adicional se sumó a la inquietud: el portero titular, Álvaro Montero, se retiró del estadio con evidentes signos de molestia física. Su actuación en el partido ya había sido objeto de críticas, siendo calificado con apenas 2 puntos por el medio Olé. Se le señalaron falencias en las salidas, en el achique y en el corte de centros, sumando al mal desempeño del equipo en general.
La imagen de Montero abandonando el estadio con gestos de dolor encendió las alarmas en el cuerpo técnico y en el entorno del club. Esta situación es particularmente delicada, dado que el arquero colombiano era una pieza fundamental y esperada para el próximo partido. Su presencia se consideraba segura para el decisivo encuentro del jueves en Chile, frente a O’Higgins, correspondiente a la vuelta del playoff de la Copa Sudamericana.
Montero, quien llegó como un refuerzo clave, había sido uno de los pocos futbolistas que el «Vasco» Arruabarrena no había rotado en encuentros anteriores, incluyendo el partido de ida. Ahora, con el plantel ya de vuelta en los entrenamientos este lunes, la prioridad es que el arquero sea sometido a estudios médicos para determinar con precisión el alcance de su dolencia.
El resultado de estos exámenes es esperado con atención por todo el «Mundo Boca», en un momento donde las lesiones se han convertido en un tema recurrente y sensible para el director técnico. La incógnita sobre la disponibilidad de Montero añade una capa más de incertidumbre a un equipo que busca levantarse rápidamente de un golpe inesperado antes de su compromiso continental.
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