Hostilidad masiva en redes contra Argentina: La sorpresa del estudio que descarta una campaña orquestada

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Hostilidad masiva en redes contra Argentina: La sorpresa del estudio que descarta una campaña orquestada

La extendida percepción de una «campaña antiargentina» en redes sociales, que capturó la atención de figuras públicas como el streamer Speed o la cantante La Rosalía, e incluso del presidente Javier Milei, fue objeto de un minucioso estudio. Este trabajo concluye que, pese a la intensidad y masividad de la hostilidad detectada, no existió una operación coordinada para atacar al país, sino una conversación dispersa y orgánica.

El laboratorio de investigación política y electoral Inteligencia Analítica llevó a cabo un exhaustivo análisis. Para ello, investigó 587.907 tuits publicados por 325.627 cuentas en X (anteriormente Twitter), que en conjunto generaron más de 552 millones de impresiones. La meta de la investigación era determinar si la ola de mensajes críticos hacia la Selección Argentina y el país, que se hizo sentir con fuerza durante y después del Mundial, respondía a una estrategia planificada.

Los hallazgos son claros: «No encontramos evidencia de una campaña coordinada», afirmaron los investigadores al publicar sus conclusiones. Si bien la hostilidad fue «real, intensa y masiva», su difusión se dio de manera «dispersa y orgánica». Este resultado desmiente la teoría de un ataque planificado, sugerida por muchos usuarios y replicada incluso por el presidente Milei, quien la atribuyó a una supuesta reacción a Argentina como «faro de occidente» y apuntó contra gobiernos de la región.

Uno de los indicios más relevantes que apuntan a la naturaleza orgánica de esta hostilidad fue la antigüedad de las cuentas involucradas. El estudio reveló que la mitad de los perfiles que emitieron mensajes críticos tenían más de 7,46 años de antigüedad. Además, solo el 0,29% de estas cuentas habían sido creadas después del inicio del Mundial, y más del 81% contaba con al menos tres años de existencia. Estos datos descartan la idea de una creación masiva de cuentas falsas o bots, característica de una operación planificada.

La investigación también descartó la existencia de un «núcleo duro» de usuarios dedicados a difundir mensajes negativos de forma repetitiva. La mitad de las cuentas críticas publicó un solo tuit, y no se observó un grupo pequeño e intenso replicando contenido una y otra vez. Los expertos señalaron: «Vimos a cientos de miles de cuentas participando una o dos veces». La estructura de la interacción fue la de una «conversación abierta entre desconocidos, no una comunidad que actuara de manera coordinada», con una transitividad de grafo de 0,0002, lo que indica una casi inexistencia de pequeños núcleos cerrados.

A pesar de no ser una campaña organizada, los investigadores recalcaron que la hostilidad no fue un invento. Se detectaron «comunidades centradas en acusaciones de racismo, contenido antiargentino, Malvinas e Israel/Palestina», aunque ninguna de ellas dominó la conversación general. El área con mayor número de menciones fue la futbolística, con referencias a «arbitraje», «trampa», «FIFA» y «VAR», encuadre que apareció en entre el 8,2% y el 8,9% de los tuits y concentró el 13,2% de las impresiones. Fuera de eso, ningún otro marco identitario superó el 2,4% de la conversación.

Un dato interesante es que la mayor parte de la discusión no se produjo durante la final del Mundial, sino el lunes siguiente, una vez que el resultado ya estaba definido. El 63,3% del volumen de tuits apareció ese día, y fue entonces cuando el enfoque de la conversación empezó a desplazarse del evento deportivo hacia la identidad argentina.

Las cuentas argentinas, aunque solo produjeron el 7,1% de los tuits, tuvieron un impacto significativo. Concentraron el 22,7% de las impresiones y recibieron el 30,8% de las respuestas internacionales, ocupando un lugar central en la dinámica del conflicto. Además, las cuentas nacionales hablaron sobre racismo casi el doble que la mayoría de los demás grupos, lo que, según el estudio, contribuyó a amplificar el tema. Los investigadores destacaron que «la respuesta argentina multiplicó la presencia del tema», ya que «cada acusación generaba defensas, discusiones, citas y nuevas respuestas», manteniendo visible la hostilidad.

Respecto al tema Malvinas, si bien no dominó la conversación general (representó solo el 1,28% de los tuits de la red argentina), alcanzó una notable viralidad, concentrando el 5,16% de las impresiones. Esto significa que un número reducido de publicaciones sobre el tema logró una exposición considerable.

La conclusión final del informe es contundente y, para algunos, incómoda: cientos de miles de personas reales participaron activamente en una conversación hostil contra Argentina. Lo hicieron sin un plan preestablecido, sin promesas económicas de por medio y, crucialmente, sin necesidad de coordinación externa. «No fue una operación. Fue una multitud activando y haciendo circular prejuicios que ya estaban disponibles», sentenciaron los investigadores.

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