La reciente visita de Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), a Loma Campana en Neuquén, ha vuelto a poner la mirada global sobre Vaca Muerta. En diálogo con Rivadavia Neuquén, el exgobernador Jorge Sapag analizó el significado de esta recorrida por el primer desarrollo no convencional fuera de Norteamérica, impulsado por YPF y Chevron, subrayando su importancia crucial para la economía nacional.
Sapag fue enfático al señalar a Vaca Muerta como la principal garantía de Argentina frente a sus compromisos internacionales, incluyendo la deuda de 64.000 millones de dólares con el organismo de crédito y otros actores. Según el exmandatario, el país debe asegurar la previsibilidad en el cumplimiento de estas obligaciones, y el yacimiento emerge como la herramienta fundamental para ello.
El exgobernador contrastó el escenario energético actual con el de hace una década. Mientras que en 2012 Argentina enfrentaba un déficit en la balanza energética de 12.000 millones de dólares, Vaca Muerta permitirá un superávit por el mismo monto este año. Este cambio no solo asegura el funcionamiento de la industria, el transporte y los hogares, sino que representa una inyección significativa de recursos para las arcas públicas.
De cada cien dólares facturados por la actividad en la cuenca, cuarenta se destinan al pago de impuestos y regalías. Sapag detalló que un 15% de esa renta queda en la Nación, alrededor de un 14% en Neuquén, y el 10% restante se distribuye entre las demás provincias por coparticipación. Datos de la Secretaría de Energía confirman que la producción no convencional de Neuquén impulsa la balanza comercial del país a niveles récord, posicionando al sector como el segundo mayor aportante de divisas, solo superado por el agro.
Durante la entrevista, Sapag también defendió el artículo 124 de la Constitución Nacional, que establece la pertenencia de los recursos naturales a las provincias. Remarcó que cualquier modificación legal sobre la propiedad o uso del suelo debe quedar bajo el estricto control y regulación de las legislaturas provinciales, protegiendo así áreas de frontera, lagos y recursos estratégicos de imposiciones centralistas.
Respecto al impacto ambiental, el referente político reconoció la huella de carbono de la actividad petrolera y enfatizó la necesidad de mitigarla con políticas concretas. Señaló la importancia de la reforestación y mencionó que más de un millón de hectáreas de parques nacionales entre Neuquén y Río Negro son clave para compensar las emisiones de la región.
Mirando al futuro, el exgobernador proyectó un notable crecimiento productivo. Destacó el aumento sostenido de las exportaciones, que en el primer semestre superaron a productos agrícolas tradicionales, y anticipó el impacto de las obras de infraestructura en curso. Con inversiones anuales cercanas a los 12.000 millones de dólares y proyectos de Gas Natural Licuado (GNL) y nuevos oleoductos hacia el Atlántico, Vaca Muerta se consolida no solo como motor interno, sino como un proveedor de peso en el mercado energético global.
El desarrollo de Vaca Muerta dejó de ser una promesa para convertirse en la herramienta más sólida de Argentina para equilibrar su balanza energética y cumplir con sus obligaciones externas. La visita de Kristalina Georgieva a la cuenca neuquina subraya que el yacimiento es fundamental para generar las divisas que el país necesita de manera urgente.
Sapag recordó que Argentina es uno de los principales deudores del FMI, con compromisos que superan los 44.000 millones de dólares. Frente a este pasivo histórico, la presencia de Georgieva en las instalaciones generadoras de divisas se interpreta como un mensaje de tranquilidad hacia los mercados internacionales. El yacimiento concentra actualmente el 75% de la producción de gas y el 70% del petróleo a nivel nacional, y las inversiones acumuladas ya alcanzan los 80.000 millones de dólares, con proyecciones de 250.000 millones a largo plazo.
Finalmente, Sapag destacó la importancia de una alianza estratégica entre Neuquén y Río Negro. Ambas provincias, unidas por ríos y parques nacionales, conforman un bloque patagónico clave para fortalecer el manejo de sus recursos naturales, especialmente ante los debates legislativos nacionales sobre el futuro régimen legal para el desarrollo y control de las tierras.
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