En el corazón de Valentina Sur, un programa de salud mental gratuito se ha consolidado como un apoyo esencial para la comunidad. Cada semana, cerca de 60 vecinos encuentran contención psicológica gracias a esta iniciativa provincial que descentraliza la atención y la acerca a los espacios más cotidianos del barrio. Rubén Ponce, presidente de la comisión vecinal, destacó el éxito de esta propuesta que aborda desde urgencias hasta la delicada situación de niños a partir de los siete años.
Impulsado en colaboración con el Ministerio de Salud del Neuquén, el programa comenzó a implementarse hace casi dos meses, marcando un giro en la atención primaria de la ciudad. La clave de su alcance radica en llevar el soporte psicológico directamente a donde los vecinos ya concurren: el centro de abuelos, las iglesias, la comisaría y la propia sede de la junta vecinal, facilitando así el acceso y derribando barreras.
Este despliegue territorial surge como una respuesta directa a la compleja realidad económica y social que atraviesa el barrio. Numerosos residentes enfrentan cuadros depresivos y carecen de los medios para costear una consulta privada. Esta situación refleja una tendencia regional, ya que los pedidos de asistencia psicológica en el sistema público provincial aumentaron más de un 30% en el último año, subrayando la urgencia de estas soluciones.
La iniciativa, que cuenta con la articulación directa del ministro de Salud, Martín Regueiro, no solo ofrece espacios de escucha activa, sino que también agiliza trámites complejos. Ponce relató que el equipo logró gestionar con celeridad cinco internaciones involuntarias, vinculadas a problemas severos de consumo, un proceso que habitualmente es largo y burocrático para las familias afectadas.
Uno de los aspectos más preocupantes que el programa ha puesto de manifiesto es la necesidad de atención entre los más jóvenes. Los equipos interdisciplinarios asisten a chicos de entre 7 y 14 años, cuyas consultas suelen revelar situaciones de consumo problemático en el hogar, abuso o violencia intrafamiliar. La meta primordial es intervenir a tiempo para sanar estas heridas en la niñez y prevenir consecuencias duraderas.
La labor de la comisión vecinal se complementa con otras acciones vitales, como la asistencia alimentaria. Actualmente, sostienen merenderos y comedores que brindan sustento a más de 120 niños semanalmente, a quienes los equipos también realizan un seguimiento. Este enfoque integral demuestra cómo la organización comunitaria, respaldada por el apoyo estatal, puede ofrecer soluciones rápidas y efectivas a los sectores más vulnerables de la sociedad.