Abrocharse el cinturón, subir la bandeja y activar el modo avión en los dispositivos móviles son directrices que resuenan en cada vuelo antes del despegue. Sin embargo, la última de estas indicaciones, la del modo avión, ha sido históricamente objeto de especulaciones y mitos infundados.
Muchos pasajeros aún creen que un teléfono olvidado sin aislar podría, por sí solo, sabotear los sistemas de la aeronave y desencadenar un accidente. La realidad, sin ser catastrófica, esconde una razón práctica y fundamental detrás de esta regla, que fue explicada por un piloto en un video del canal WKYC 3.
El profesional de la aviación desmintió la creencia popular: olvidar activar el modo avión no compromete la estabilidad del aparato ni provocará su caída. Su impacto reside en otro punto crítico: la comunicación. «Si olvidas poner tu teléfono en modo avión, no es el fin del mundo. El avión no se caerá del cielo y ni siquiera afectará a los sistemas a bordo», aclaró el piloto. «Sin embargo, sí tiene el potencial de interferir con los auriculares».
La explicación es clara: cuando varias personas a bordo (incluso tres o cuatro de un total de 70 a 150 pasajeros) mantienen sus teléfonos intentando conectarse a una torre de radio para recibir una llamada o enviar datos, emiten ondas. Estas ondas de radio tienen la capacidad de causar interferencias directas con la radio de los auriculares que utilizan los pilotos en la cabina.
El efecto para la tripulación es particularmente molesto: «Hay un zumbido muy desagradable en los auriculares y suena como si hubiera un mosquito en el oído», describió el piloto, comparándolo con el conocido ruido que se produce al acercar demasiado un micrófono a un parlante. Este sonido, aunque no ponga en riesgo inmediato la aeronave, dificulta una tarea que requiere máxima concentración.
Esta interferencia acústica se vuelve especialmente delicada y crucial durante dos momentos específicos del vuelo: el despegue y el aterrizaje. En estas fases, la tripulación mantiene un intercambio constante y vital con los controladores de tráfico aéreo. Un audio nítido y sin distorsiones es indispensable para asegurar que cada instrucción sea recibida e interpretada sin el menor margen de error.
En circunstancias excepcionales, como emergencias o condiciones meteorológicas adversas, la activación del modo avión podría no ser suficiente. En esos casos, la tripulación está facultada para solicitar que los teléfonos inteligentes se apaguen por completo. Los auxiliares de vuelo se aseguran de que ningún dispositivo permanezca encendido para evitar cualquier posible perturbación.
En resumen, aunque un celular conectado no precipitará la caída de un avión, mantenerlo desconectado de la red celular es una medida que va más allá de un simple protocolo. Es una cuestión de seguridad operacional, de garantizar la claridad en las comunicaciones críticas y de respeto por el trabajo de quienes están al mando del vuelo.
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