Toledo, reconocido por su casco histórico Patrimonio de la Humanidad y su rica herencia arquitectónica y gastronómica, atrae anualmente a miles de visitantes. En este escenario, la creadora de contenido Amanda Cheng, conocida en redes sociales como @amandachengg, compartió un video que capturó su recorrido por la ciudad durante un viaje especial para asistir a una boda.
Más allá de las postales de sus monumentos y la gastronomía local, fue una reflexión particular de Cheng la que resonó con fuerza, resumiendo de alguna manera su propia historia: la de una joven de casi 30 años que se siente tan china como española.
Amanda Cheng, de origen chino, mantiene un profundo lazo con España, forjado por sus abuelos paternos. Su abuelo fue una figura central en su crianza durante los primeros siete años de su vida. Formada como analista de datos financieros, su profesión la llevó a Europa, donde con el tiempo desarrolló su faceta de influencer. En Instagram, donde cuenta con más de 160.000 seguidores, comparte aspectos de sus viajes, estilo de vida, maquillaje y experiencias cotidianas, creando una comunidad que valora su mirada cercana y personal. En su vida personal, está casada con Miguel desde octubre de 2024, con quien celebró su boda en la Basílica de San Vicente Ferrer en Valencia, ciudad donde residen actualmente junto a su hija Olivia y su gato Mushu.
La visita de Amanda a Toledo, en julio de 2026, comenzó desde el apartamento donde se alojaba con su familia. Tras el desayuno, se dispusieron a explorar el casco histórico, uno de los principales encantos de Castilla-La Mancha. Durante su caminata, pasaron por la imponente Catedral de Toledo, aprovechando para tomar fotografías familiares.
La experiencia, sin embargo, presentó un desafío práctico. Habían llevado un cochecito para su hija, pero pronto descubrieron que las características del casco antiguo, con sus pronunciadas cuestas y el pavimento irregular, hacían el recorrido bastante exigente. A pesar de un verano en el que Europa vivía una ola de calor, Amanda comentó que por la mañana «se estaba bastante bien», aunque no dudó en señalar que recorrer Toledo con un carrito de bebé «no era la mejor idea».
Fue en medio de este paseo por las callejuelas toledanas cuando Amanda encontró un parecido que no anticipaba. «Yo no paraba de pensar: esto es como mi pueblo, pero en grande», expresó mientras mostraba distintos rincones de la ciudad. Este comentario, junto con su observación sobre la abundancia de comercios de dulces tradicionales y turrón, capturó la atención por la naturalidad con la que describió la conexión personal que sintió con la histórica ciudad.
La ruta continuó por el barrio judío, donde la familia hizo una pausa para atender a su pequeña Olivia. Más tarde, llegó el momento de sumergirse en la gastronomía local. Amanda mostró parte del almuerzo, donde probaron torreznos y un guiso de ciervo, dos especialidades representativas de la cocina de la región, antes de regresar al alojamiento para un merecido descanso previo al casamiento.
Prepararse para la ceremonia implicó documentar el proceso de maquillaje, peinado y la elección del vestido. Amanda se mostró satisfecha con el resultado, comentando sobre su peinado: «me lo hice en 15 minutos». Una vez lista, se dirigió a la iglesia.
Después de la ceremonia religiosa, la celebración continuó con el cóctel y el banquete, momentos que Amanda disfruta especialmente en las bodas. «Es una de las cosas que más me gusta, ir picando y tomándote algo», compartió. Durante la fiesta, también mostró cómo alternaba la celebración con la lactancia de su hija, haciendo pausas para usar un sacaleches antes de reincorporarse a la diversión. La jornada concluyó con actividades organizadas por los novios, como un fotomatón, un bingo y la fiesta final, poniendo el broche de oro a un día en el que la creadora de contenido exploró la esencia de Toledo.
¿Nadie ha roto el hielo todavía?
Tu opinión es importante para nosotros. Sé la primera persona en dejar un comentario.
Empezar conversación ahora