La Municipalidad de Neuquén salió a defender la obra que se lleva a cabo en la calle Mandalari, en la barda, confirmando que el proyecto cuenta con un estudio de impacto ambiental y todos los avales técnicos necesarios. Ante las dudas surgidas, el subsecretario de Medio Ambiente y Protección Ciudadana, Francisco Baggio, aseguró que los trabajos se realizan sobre una traza histórica y «no afectan ningún área protegida».
Baggio calificó la iniciativa como una «gran obra pública para la ciudad» que respeta todos los criterios ambientales. Explicó que la totalidad de la documentación técnica requerida fue presentada formalmente ante el área de Medio Ambiente, desestimando así cualquier objeción en este sentido.
La calle Mandalari es una vía con 66 años de antigüedad, consolidada desde la creación de Parque Norte. Actualmente, presenta una pronunciada pendiente de 45 metros entre su inicio y final, lo que, sumado a la escorrentía de agua durante las lluvias, la convierte en un tramo difícil y peligroso para la circulación diaria.
El proyecto busca transformar esta arteria con la pavimentación del sector, la construcción de dos veredas, una ciclovía e iluminación, además de infraestructura adaptada para personas con movilidad reducida. Esta iniciativa, según la Subsecretaría de Medio Ambiente, surge de un «pedido expreso de las comisiones vecinales de 14 de Octubre y Rincón de Emilio», y se incorporó al presupuesto municipal.
Más allá de las mejoras viales, el Municipio resalta la función estratégica de la calle como vía de evacuación clave. Este trayecto sería fundamental para los residentes de Rincón del Río, Rincón de Emilio, Rincón Club de Campo y 14 de Octubre en caso de emergencias.
Ante las acusaciones de afectación al entorno natural, Baggio fue tajante al reiterar que la traza «no forma parte de un área protegida». El funcionario explicó que el Concejo Deliberante aprobó por unanimidad una rectificación del trazado para asegurar que la obra se ejecute íntegramente en terrenos de jurisdicción municipal. Esto se hizo porque, durante los trabajos de mensura previos, se detectó que la ruta original invadía una porción de tierra de la Universidad Nacional del Comahue (UNCo), lo que obligó a una leve modificación. «Cuando hacés una obra definitiva, tiene que hacerse enteramente en tu terreno», afirmó Baggio, añadiendo que toda la documentación técnica está incluida en el expediente ambiental.
El subsecretario comparó el desarrollo de Mandalari con los trabajos realizados en la calle Huilén, otra arteria de tierra lindante con una zona protegida que fue asfaltada con éxito. «Hoy todos estamos muy conformes con Huilén, como vamos a estar en unos meses más muy conformes con Mandalari», concluyó.
Sin embargo, la obra no ha estado exenta de controversia. La semana pasada, cuatro abogados, en representación de vecinos autoconvocados, presentaron una «acción ciudadana» solicitando información pública ambiental sobre la ejecución de la obra. Al no obtener respuestas, el viernes radicaron dos acciones de amparo en los juzgados civiles 1 y 3 de Neuquén, sin resolución hasta este lunes.
Una de las presentaciones legalmente invocó una sentencia firme de 2019, derivada de la causa «avenida de los dos Ríos» durante la gestión del exintendente Horacio «Pechi» Quiroga. Esa sentencia había ordenado al municipio la designación de un inspector ambiental, la realización y difusión en audiencia pública de estudios de impacto ambiental y la intervención de la Unidad de Áreas Protegidas (UGAP) de la comuna para el mismo trazado.
La otra cautelar interpuesta fue una acción autónoma preventiva de daño ambiental. Los abogados argumentan que «la urgencia es el daño inminente, para que se ordene la suspensión de los trabajos en el área natural protegida que ya avanzaron hacia el talud de la barda».