En una iniciativa clave para la conservación, parques nacionales Lanín y Nahuel Huapi pusieron a prueba el pasado mes de mayo una tecnología innovadora: drones equipados con cámaras térmicas. El objetivo es rastrear y registrar al huemul, uno de los ciervos más amenazados de Sudamérica.
El huemul, un ciervo esquivo que habita exclusivamente los bosques andinos patagónicos de Argentina y Chile, enfrenta una crítica situación. Catalogado “en peligro de extinción” por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), se estima que solo entre 1.500 y 2.000 ejemplares sobreviven en ambos países.
Su población ha visto una reducción del 50% en su distribución geográfica. Esta alarmante disminución se atribuye principalmente a la pérdida y fragmentación de su hábitat, resultado de cambios en el uso del suelo, incendios forestales que convierten bosques en zonas ganaderas, la caza y la introducción de especies exóticas, como el ciervo colorado europeo.
Reconociendo su valor y fragilidad, el huemul fue declarado Monumento Natural Nacional en 1996, iniciativa a la que se sumó Chile. Además, cuenta con el estatus de Monumento Natural Provincial en las provincias argentinas de Santa Cruz, Chubut, Río Negro y Neuquén.
El monitoreo de sus poblaciones representa un gran desafío. “Son difíciles de rastrear debido a la baja densidad de individuos y a que se encuentran en áreas poco accesibles y boscosas, lo que complica la observación directa y el conteo de ejemplares”, explicaron desde la Dirección Regional Patagonia Norte de Parques Nacionales. Este organismo lideró el trabajo en colaboración con el Conicet, WCS Argentina y la Fundación Huilo Huilo de Chile.
Hasta ahora, la mayoría de los estudios para evaluar la abundancia de esta especie se basaban en indicadores indirectos, como la presencia de rastros, huellas, excrementos, astas caídas, pelos o marcas en la vegetación.
Si bien WCS Argentina y la Administración de Parques Nacionales (APN) comenzaron a utilizar cámaras trampa desde 2006 con resultados positivos para evaluar sus poblaciones, nunca antes se habían realizado pruebas con drones para este fin.
Los drones se han consolidado como una herramienta efectiva para la investigación de especies silvestres. Permiten acceder a zonas remotas y obtener información de alta resolución con mínima interferencia humana. A diferencia de las cámaras ópticas tradicionales, los sensores térmicos no necesitan luz visible, ya que detectan el calor o la radiación infrarroja que emiten los objetos.
Antes de iniciar las pruebas de campo, se validó la señal térmica del huemul con un ejemplar llamado “Newenche”, que, tras cruzar de Chile a Argentina, permanece resguardado en el Parque Lanín. Se confirmó que el huemul tiene una “firma térmica diferencial”, crucial para su identificación. Se observó que su cabeza es la zona que más calor irradia, mientras que su denso pelaje lo aísla del frío, haciendo que el resto de su cuerpo emita muy poco calor y sea difícil de detectar térmicamente respecto al entorno.
Una segunda fase del estudio se dedicó a comparar esta señal térmica con la de otras especies introducidas que comparten el hábitat, como liebres europeas, ciervos colorados y ciervos dama, además de ganado doméstico (vacas y caballos). Esta experiencia se llevó a cabo gracias a la colaboración de la Estancia Fortín Chacabuco, propiedad de The Nature Conservancy, ubicada dentro del Parque Nacional Nahuel Huapi.
Los resultados preliminares son prometedores: los drones con sensores térmicos demuestran ser eficaces para detectar y diferenciar especies, validando el gran potencial de esta tecnología para el monitoreo del huemul. “Los resultados fueron alentadores: la tecnología permitió identificar animales que no se veían con cámaras ópticas convencionales, incluso ocultos bajo la sombra o entre los árboles”, destacó Alejandro Vila, gerente regional del programa Cono Sur y Patagonia de WCS. Añadió que, aunque la detección del huemul fue más desafiante, lograron reconocer su firma térmica, lo que permitiría ubicar a la especie en ambientes remotos. Además, durante los vuelos, el animal no mostró signos de estrés ante la presencia de los drones.
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