El Salto de Generaciones: De un Caballo a una Planta China de Última Generación, Aqualic Domina Vaca Muerta

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El Salto de Generaciones: De un Caballo a una Planta China de Última Generación, Aqualic Domina Vaca Muerta

La historia de Aqualic, una de las principales envasadoras de agua de la región y líder en Vaca Muerta, es un reflejo del esfuerzo familiar a lo largo de tres generaciones. Mario Fulciniti, CEO de la compañía, es el custodio de un legado que comenzó con medios muy humildes y que hoy celebra un hito significativo: la importación directa desde China de una planta envasadora con tecnología de vanguardia, posicionando a la empresa entre las pocas con esta capacidad en el país.

Ubicada en Centenario, frente a la plaza principal, Aqualic se erige en el mismo lugar donde sus fundadores sentaron las bases. Este logro tecnológico es la culminación de un recorrido que comenzó en 1948 con la llegada de Vito Fulciniti a Argentina.

Pioneros Italianos y los Inicios de Soda Fulciniti

Vito Fulciniti, inmigrante italiano, arribó al país en 1948 con el deseo de establecerse en Buenos Aires. El destino lo llevó a Vista Alegre, donde se dedicó a vender la cosecha local en provincias como Córdoba, Santa Fe y Buenos Aires. Fue en una chacra donde conoció a Gualtieri, Mandalari y Mafricci, tres compatriotas que ya trabajaban en el negocio de la sodería. Impulsado por ellos, Vito decidió emprender.

Mario Fulciniti recuerda con cariño cómo uno de estos amigos le prestó una máquina llenadora y un pico, otro un caballo y un carro, y el tercero 200 cajones. Así nació Soda Fulciniti, una empresa que, en su primer año, permitió a Vito y su esposa saldar sus deudas y empezar a crecer. La compañía no tardó en expandirse, asumiendo la distribución de marcas importantes como Crush, luego Quilmes y, posteriormente, Coca Cola.

En los años 70, Mario Antonio, padre de Mario, se unió a la empresa, afianzando la expansión y el posicionamiento de la marca a nivel regional. Su visión fue crucial para el siguiente gran paso que se daría a principios de los años 90.

El Nacimiento de Aqualic y la Era del Agua Envasada

Fue entonces cuando un tío de Buenos Aires sugirió un nuevo producto que estaba revolucionando el mercado: el agua en bidones. Un año después, la empresa instaló una máquina envasadora, dando vida a Aqualic, la marca que hasta hoy representa a la compañía en la venta de bidones retornables de 22 litros.

En 1998, Mario y su hermano Cristian se incorporaron a la gestión, marcando el inicio de la tercera etapa generacional de la empresa. Un nuevo desafío se presentó tras la pandemia, cuando identificaron la necesidad de ampliar su cuota de mercado y diferenciarse. Esto los llevó a explorar el segmento de productos descartables.

Con esta inquietud, encontraron en Córdoba una máquina envasadora nacional apta para calibres de medio litro, litro y medio y dos litros. Esta fue la primera incursión de Aqualic en el mercado de descartables, un segmento con competidores de gran envergadura y alcance nacional.

El Salto Importador y la Visión de Futuro

El crecimiento sostenido los obligó a pensar en una nueva ampliación de escala, pero se encontraron con una limitación: la máquina necesaria para la siguiente etapa no existía en el país. Mario Fulciniti relata: “Llegamos a un cuello de botella, más que nada en los periodos de verano. Cuando buscamos mayor calibre y volumen en el mercado nacional, era imposible”.

La solución llegó gracias al Estudio Muguerza, que asistió a Aqualic en la búsqueda internacional. La respuesta se encontró en China, donde no solo hallaron al proveedor adecuado, sino también una máquina hecha a medida para la planta de Centenario. Lo sorprendente fue la rapidez: la empresa china fabricó la máquina en solo 28 días, y la importación fue directa desde China a Neuquén, con las cajas llegando a destino en apenas dos meses.

La puesta a punto de esta línea de producción de última tecnología, un proceso que demandó aproximadamente un año, requirió la visita de un técnico chino que solo hablaba mandarín, y un repositor de un supermercado chino actuó como traductor. Además, se realizó una inversión millonaria en un tendido y transformador eléctrico especial.

La nueva línea de producción es un sistema integrado que inicia con el soplado de la botella pre-forma, continúa con el lavado, llenado y etiquetado, para finalizar con el termosellado de los packs de botellas, listos para su distribución.

Aquella empresa que Vito Fulciniti inició con un carro y un caballo, que Mario Antonio hizo crecer y que hoy lidera el mercado del agua en Vaca Muerta, es un importador de tecnología de punta, genera empleo para 80 personas y cuenta con una flota de distribución propia de 30 camiones. Un testimonio del poder del esfuerzo intergeneracional en la Patagonia.