Las recientes concesiones del Gobierno en el Congreso, durante el tratamiento del proyecto de ley de Inviolabilidad de la Propiedad Privada, evidencian un costo político significativo para la Casa Rosada. La eliminación inicial del polémico capítulo sobre la venta de tierras a extranjeros, seguida minutos antes de la votación por la quita de lo referente al cambio de destino para terrenos incendiados, ha tenido repercusiones que van más allá de un simple traspié legislativo.
Si bien el texto reducido logró media sanción en el Senado y avanzó a Diputados, este episodio se interpreta como algo más que un conflicto interno en el gabinete, que podría afectar a figuras como Federico Sturzenegger, o una falta de coordinación entre el jefe de Gabinete, Diego Santilli, y los mandatarios provinciales, o Patricia Bullrich con senadores radicales y macristas. La preocupación es más profunda.
Dos factores cruciales encienden alarmas en el Gobierno. El primero es de índole política: puso en entredicho el acuerdo con una docena de gobernadores aliados, quienes supuestamente habían comprometido su apoyo a las iniciativas legislativas del Ejecutivo a cambio de un margen de maniobra en sus provincias para buscar la reelección. Sin embargo, siete de estos mandatarios se opusieron al capítulo de la venta de tierras para extranjeros.
Dentro de este escenario, un matiz particular inquieta: los referentes libertarios perdieron el debate en las redes sociales, un ámbito donde solían prevalecer. Los lemas “La patria no se vende” y “Defender la tierra”, impulsados por figuras como Lali Espósito, Tini, Emilia Mernes, Catriel y otros influencers, incluyendo al futbolista Lisandro Martínez, dominaron la conversación. Surge la pregunta sobre qué ocurrió con la fuerza de militantes digitales que, hasta hace poco, lograba posicionar discursos del oficialismo. Se especula que las llamadas “Fuerza del Cielo” podrían estar reevaluando su protagonismo, posiblemente a la espera de renegociar su influencia en las listas electorales de 2027, tras los problemas en la distribución de candidaturas para 2025.
El segundo factor es económico y se relaciona con las expectativas, pero no de la sociedad en general, que ha experimentado la caída del poder adquisitivo, la baja del consumo y el desempleo o empleo precarizado, sino del sector empresarial. El revés legislativo ha nutrido una incertidumbre que se gesta desde hace meses. En este círculo, se ha manifestado el temor a un posible regreso de Cristina Kirchner al poder, más allá de sus impedimentos judiciales para ser candidata. No se centran en figuras como Axel Kicillof o en otros postulantes, sino que ven un riesgo de un giro drástico en el rumbo económico, similar a lo ocurrido en 2019.
En este contexto, consultoras que asesoran a empresas con inversiones en Argentina, o que evalúan futuros desembarcos, recibieron numerosas llamadas. Los empresarios, inquietos, solicitaron información al interpretar las cesiones del oficialismo en el Senado y la falta de apoyo de los gobernadores aliados como una señal de advertencia para sus expectativas. El ministro Luis Caputo ya había señalado la necesidad de “apagar el ruido político”.
El horizonte económico también presenta desafíos. Aunque la inflación mensual ha disminuido significativamente, del 25% en diciembre de 2023 a menos del 2%, el empleo privado registrado se redujo en 235 mil puestos de trabajo entre noviembre de 2023 y mayo de 2026, y se registran 3759 empresas industriales menos, según la Superintendencia de Riesgos de Trabajo.
Las cámaras empresariales identifican problemas vinculados a la política económica, más allá del fenómeno global de la reconversión productiva. Destacan la falta de crédito accesible, la presencia de numerosos impuestos distorsivos, el contrabando y el comercio informal, así como la carencia de infraestructura. Recientemente, se suma la preocupación por las “aduanas interiores” en algunas provincias, que añaden costos a los sectores productivos.
Este clima político y económico impacta también en el proyecto reeleccionista de Javier Milei. En marzo, el mandatario anunció el envío de 900 reformas al Congreso, algo que no se concretó y queda poco tiempo de actividad legislativa antes del calendario electoral. El objetivo de convertirse en el primer Presidente no peronista en lograr un segundo mandato se mantiene firme, con altas probabilidades si la polarización extrema persiste y el contrincante es marcadamente kirchnerista. Sin embargo, Milei necesitará asegurar un frente homogéneo, similar a Cambiemos, para evitar divisiones o candidaturas alternativas dentro de la centroderecha que podrían complicar su camino.
¿Nadie ha roto el hielo todavía?
Tu opinión es importante para nosotros. Sé la primera persona en dejar un comentario.
Empezar conversación ahora