Animales extintos: el «falso pingüino» del Atlántico norte que no podía volar y que fue cazado ferozmente por el humano
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Durante miles de años, en las frías aguas y rocosas islas de todo el hemisferio norte, una especie de ave muy parecida a los pingüinos evolucionó como un buceador experto hasta perder su capacidad de vuelo.
El alca gigante (Pinguinus impennis) fue una especie de ave marina del orden Charadriiforme y el más grande conocido de la familia Alcidae.
La intensificación de las exploraciones humanas en los territorios del hemisferio norte inició un proceso de caza masiva que, junto con la extrema inocencia de la especie, desencadenó su trágica extinción a mediados del siglo XIX.
El alca gigante no era un pingüino: la confusión
A pesar de sus similitudes, el alca gigante y los pingüinos pertenecen a dos familias completamente distintas.
Algunos alcas gigantes se conservan en museos. Foto: Mike Pennington CC BY-SA 2.0
Mientras que los pingüinos pertenecen a la familia Spheniscidae, que es un grupo de aves marinas no voladoras, las alcas gigantes pertenecen a la familia Alcidae y era la única especie de este grupo que había perdido por completo la capacidad de volar.
A la familia Alcidae la conforman un conjunto de aves marinas especializadas en la captura de presas mediante buceo impulsado por las alas.
Una investigación publicada en el año 2002 en la revista Molecular Biology and Evolution, basada en ADN mitocondrial, encontró que el alca común (Alca torda) es el pariente vivo más cercano del alca gigante.
El parentesco del alca gigante y el pingüino es un caso muy interesante de evolución convergente, que ocurre cuando dos organismos que no están estrechamente emparentados desarrollan características similares de manera independiente.
El alca gigante y el pingüino desarrollaron evolución convergente. Foto: D.público/Wikimedia
Esto suele ocurrir debido a que enfrentaron condiciones ambientales o necesidades adaptativas similares.
En este caso, ambas especies necesitaban desarrollar aletas que le permitieran bucear rápidamente bajo el agua para perfeccionar la caza de peces, lo que, junto al parentesco del color, los hizo animales muy similares, dignos de confusión.
El alca gigante dio origen al nombre del pingüino
Otra dato interesante es que los pingüinos actuales le deben su nombre a las alcas gigantes.
Resulta que hasta el siglo XVIII no existía una clasificación taxonómica para las especies.
No fue hasta el año 1758, que el famoso naturalista Carl Linnaeus publicó la decima edición de su obra Systema Naturae, donde sentó las bases de la nomenclatura binomial moderna.
Los galeses llamaban a la especie pengwyn. Foto: Knoff CC BY-SA 4.0
En ese libro, Linnaeus nombró al alca gigante Alca impennis. El término impennis viene del latín y significa sin plumas, y el término Alca fue remplazado por pinguinus, el cual se añadió años después y tiene un origen más complicado.
Se cree que los primeros exploradores comenzaron a llamar al alca gigante pengwyn, una palabra galesa formada por pen, que significa «cabeza», y gwyn, que significa «blanca».
Este término significaba en su conjunto «cabeza blanca«, y habría hecho referencia a las manchas blancas que presentaba la especie delante de sus ojos.
La ausencia de vuelo era una adaptación extrema para el buceo de persecución.
Las alcas gigantes medían entre 75 a 85 centímetros y, aunque eran relativamente grandes para ser aves, su peso no solía superar los cinco kilos.
Las alcas ponían huevo una vez por temporada. Foto: D.público/Wikimedia
Tenían un dorso de color negro brillante y su vientre y pecho eran de color blanco.
También tenían una mancha blanca ovalada delante de sus ojos y, aunque la especie se extinguió antes de que pueda ser analizada científicamente, algunas investigaciones afirman que este patrón de manchas servía para facilitar el reconocimiento y la madurez sexual de los individuos.
Los machos y las hembras eran prácticamente del mismo tamaño y se cree que formaban parejas monógamas que duraban la mayor parte de su vida, tal y como ocurre con las alcas modernas.
Según un informe elaborado por BirdLife, las alcas gigantes se encontraban en colonias naturalmente dispersas a lo largo del Atlántico norte, reproduciéndose desde Canadá, Groenlandia, Dinamarca, las islas Feroe, Islandia, Irlanda y hasta en el Reino Unido.
Ponían un único huevo muy grande, de aproximadamente 12 a 14 cm de largo, entre los mayores de cualquier ave marina.
La especie habitaba las islas y territorios en grandes colonias. Foto: D.público/Wikimedia
Los huevos, que presentaban distintas manchas de color negro para distinguirse uno de otros, eran puestos en islas rocosas y eran incubados por la pareja de alcas.
Las colonias más importantes documentadas históricamente se encontraban en Funk Island (Terranova), la isla de Eldey (Islandia), St. Kilda (Escocia) y los escollos de Papa Westray (Orcadas).
A lo largo de la evolución, las alcas gigantes perdieron su capacidad de volar a medida que se agrandaba su tamaño corporal para sumergirse a mayor profundidad.
Las alas de la especie se transformaron en pequeñas aletas lo que, junto a su pico largo y robusto, le permitía atrapar a distintas especies de peces como el capelán (Mallotus villosus) y el bacalao joven, así como también algunos moluscos.
La causa de su extinción
Desde tiempos prehistóricos el alca gigante fue cazada por el humano. Una investigación publicada en eLife señala que los Beothuk (un pueblo indígena que vivía en la isla de Terranova) cazaban a las alcas gigantes por su carne y huevos.
Las alas del alca gigante se transformaron en aletas. Foto: Kyu3a CC BY-SA 4.0
Lo mismo se cree que hicieron los Inuit de Groenlandia,…
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