Las estafas digitales se han disparado en Argentina, con un crecimiento superior al 200% desde la pandemia, convirtiéndose en una de las mayores preocupaciones del ecosistema financiero. En este escenario, la información personal se transformó en el botín más codiciado por los ciberdelincuentes, quienes perfeccionan sus métodos al ritmo de la tecnología.
Ante esta escalada, el Banco Provincia del Neuquén (BPN), junto a otras entidades, intensifica sus campañas de concientización. En un diálogo reciente, Joaquín Alfieri, director de Prevención de Fraudes del BPN, detalló las nuevas trampas que acechan a usuarios y comerciantes, y cómo la inteligencia artificial está modificando el panorama de la ciberseguridad.
El impacto de la ciberdelincuencia afecta de manera particular al sector comercial. Alfieri explicó que una de las modalidades más frecuentes es la compra de bienes con tarjetas de crédito robadas o clonadas. Si un comerciante no valida correctamente la identidad del comprador, exigiendo el DNI y cotejando los datos con el titular del plástico, se expone a sufrir un «contracargo». Este proceso implica que el titular legítimo de la tarjeta desconoce la compra y, tras la investigación, el comercio pierde el dinero de esa transacción.
El principal inconveniente para los locales es el extenso tiempo de resolución. Las administradoras de tarjetas manejan plazos legales y administrativos que pueden oscilar entre los 90 y 120 días para investigar y dictaminar sobre el desconocimiento de una compra. Esta demora genera un importante desfasaje financiero para el comerciante que, habiendo entregado la mercadería de buena fe, se ve perjudicado por no haber aplicado todos los controles necesarios.
La inteligencia artificial (IA) representa una nueva frontera para los ciberdelincuentes, quienes la utilizan para sortear sistemas de seguridad que antes parecían inquebrantables. «Con la inteligencia artificial ya se puede ‘bypassear’ la biometría», afirmó Alfieri. Esta sofisticación obliga a los bancos a un monitoreo constante y a recalibrar sus herramientas de protección. Como resultado, los clientes pueden notar una mayor «fricción» al operar, por ejemplo, requiriendo múltiples intentos para una validación facial en la aplicación bancaria. Aunque pueda resultar incómodo, estas medidas son indispensables para reforzar la seguridad del sistema.
Otra trampa en ascenso es la suplantación de identidad a través de motores de búsqueda. Los delincuentes invierten en publicidad para que páginas web clonadas aparezcan como resultados «patrocinados» en los primeros lugares de Google cuando un usuario busca su banco o una entidad oficial. Frente a esta amenaza, la recomendación es clara: nunca hacer clic ciegamente en el primer resultado.
Alfieri enfatizó la importancia de «verificar la URL, prestando atención al link y chequeando que empiece con https«. Asimismo, aconsejó desconfiar de cualquier página que solicite credenciales de forma inusual, ya que las entidades legítimas raramente lo hacen fuera de sus canales seguros y conocidos.
Ante la menor sospecha durante una transacción o una llamada telefónica, la regla de oro es la precaución. La indicación es cortar la comunicación de inmediato, cerrar la página web sospechosa y contactar únicamente a los canales oficiales de la entidad bancaria o comercial. Evitar seguir indicaciones de terceros o enlaces sospechosos es crucial.
Si, lamentablemente, una estafa se ha consumado, la rapidez es fundamental. Las víctimas en la provincia de Neuquén pueden y deben canalizar sus denuncias de forma ágil a través de la plataforma online del Ministerio Público Fiscal o dirigiéndose a la comisaría más cercana. Una denuncia temprana es vital para intentar bloquear la ruta del dinero antes de que se pierda en el sistema.
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