La Escuela Provincial de Enseñanza Agrotécnica N° 3 de San Patricio del Chañar está marcando un antes y un después en la educación técnica de Neuquén. Su proyecto de huerta hidropónica se ha convertido en un ejemplo palpable del impacto que la organización Enseñá por Argentina busca generar en la provincia. La iniciativa, presentada recientemente en el Polo Tecnológico, combina producción agropecuaria, ciencia, tecnología, dedicación docente y una valiosa articulación entre el sector público y el privado.
Gustavo Artigas, director de la escuela, explicó que esta idea comenzó a tomar forma como una línea de acción para 2025. Sin embargo, este año logró ponerse en marcha con la participación de 27 estudiantes de cuarto año y el compromiso de un equipo de profesores. El proyecto cuenta con el apoyo del municipio local, que facilitó la instalación de un invernadero, y con el respaldo de diversas empresas e instituciones que han hecho posible su desarrollo.
“Antes del receso logramos ponerla en práctica”, afirmó Artigas, subrayando que el valor central de esta experiencia reside en la motivación de los alumnos. A través de la huerta, los estudiantes aprenden nuevas tecnologías y se acercan a una forma de producción que exige investigación constante, planificación detallada y monitoreo permanente.
La hidroponia, un sistema que permite cultivar sin tierra, utilizando soluciones nutritivas en agua, abre múltiples vías de aprendizaje en la escuela. Los estudiantes investigan el análisis químico de los nutrientes esenciales para cada cultivo (como nitrógeno, fósforo, potasio, calcio o magnesio). Además, experimentan con posibles sustratos a partir de recursos locales, como orujo de uva, residuos de manzana, rastrojos de chacra u hojas recolectadas en el pueblo.
La iniciativa también integra conocimientos de física, matemática, tecnología y construcción. Los alumnos calculan caudales, definen el flujo de agua, analizan las características de las bombas, montan cañerías, ensamblan materiales y resuelven los problemas inherentes a un sistema productivo real. “Todo eso va haciendo que el chico adquiera conocimientos, saberes, herramientas y habilidades para poder poner a funcionar un establecimiento productivo o, en este caso, una huerta hidropónica a escala”, destacó el director de la EPEA N° 3.
La dinámica del proyecto reproduce el funcionamiento de una pequeña unidad productiva real. Al igual que en cualquier actividad agropecuaria, el sistema exige atención durante todo el año. Los estudiantes se organizan en cronogramas de guardia con docentes y personal no docente, incluso los fines de semana y feriados. Este esquema no solo busca cuidar los cultivos, sino también inculcar la comprensión de que la producción no puede descuidarse, ya que cualquier alteración en las variables puede afectar la productividad, la rentabilidad o incluso resultar en la pérdida total de lo sembrado.
Aunque hoy el grupo principal está compuesto por 27 estudiantes de cuarto año, la escuela aspira a que la huerta se transforme en un espacio formativo para toda la matrícula, que abarca a unos 280 alumnos de primero a sexto año. Para 2027, el proyecto deberá expandirse para integrar a los actuales estudiantes de tercer año, una cohorte de 44 jóvenes, y seguir creciendo según las necesidades educativas.
En este camino, Enseñá por Argentina ha desempeñado un papel crucial como nexo. Según Artigas, la organización “abrió puertas” para vincular a la escuela con el ámbito STEM y facilitar nuevas oportunidades. Inicialmente, identificaron una necesidad de conectividad; al estar la escuela en un ejido rural sin fibra óptica, la fundación proveyó una antena Starlink, resolviendo gran parte del problema y garantizando el acceso a internet para las prácticas escolares.
Este vínculo llevó a la colaboración con la empresa Vista, que abasteció a la institución con el kit necesario para la huerta hidropónica. “El fruto está hoy: los 27 chicos que están disfrutando de esa huerta hidropónica y los 280 chicos que tiene la escuela con acceso a la conectividad”, remarcó el director. Para Artigas, la experiencia de la EPEA N° 3 ilustra la importancia de una colaboración efectiva entre escuelas, Estado, empresas y organizaciones sociales. “Nadie se salva solo”, sentenció.
El Polo Tecnológico de Neuquén fue sede del encuentro “Una noche a beneficio de la educación en Neuquén”, organizado por Enseñá por Argentina. La actividad congregó a representantes del sector empresario, autoridades provinciales, directivos escolares, docentes, estudiantes y organizaciones aliadas. El objetivo fue visibilizar el impacto de los programas educativos que la fundación desarrolla en la provincia y fortalecer una agenda común entre el Estado, las escuelas, la sociedad civil y el sector privado.
La jornada puso de relieve el vínculo entre educación y desarrollo, especialmente en un Neuquén marcado por el crecimiento de Vaca Muerta y la necesidad de preparar a las nuevas generaciones para los desafíos productivos, tecnológicos y sociales. Desde 2020, Enseñá por Argentina trabaja en la provincia en alianza con el Ministerio de Educación y el apoyo de diversas empresas. Durante este período, sus iniciativas han alcanzado a más de 500 educadores y beneficiado a más de 40.000 estudiantes.
Diego Manfio, vicepresidente ejecutivo de Ingeniería SIMA e integrante del Consejo Directivo de Enseñá por Argentina, resaltó la importancia de unir esfuerzos para mejorar la educación pública. “Lo más importante creo es que los argentinos nos unamos para hacer algo lindo, solidario y que sirva a la sociedad en general”, expresó. La actividad contó con el respaldo de empresas como Vista, Ingeniería SIMA, Genneia, Itaú, GeoPark, Pluspetrol, Santander, Puente y Valo, entre otras.
Enseñá por Argentina es una organización social con más de 15 años…
¿Nadie ha roto el hielo todavía?
Tu opinión es importante para nosotros. Sé la primera persona en dejar un comentario.
Empezar conversación ahora