Aunque la respiración es una función automática e inconsciente de nuestro cuerpo, al ejecutarla de forma deliberada y consciente, se convierte en una potente herramienta para gestionar el estrés y fomentar la relajación. Así lo explica el doctor Fernando Mora, jefe de sección de Psiquiatría del Hospital Universitario Infanta Leonor y profesor de la Universidad Complutense de Madrid, quien compartió en el pódcast Tengo un Plan cómo esta técnica simple puede inducir cambios significativos en el sistema nervioso.
Según el especialista, la respiración profunda incide directamente en los mecanismos que promueven la calma. «Cuando uno respira profundamente, activa el sistema parasimpático, que es el de la calma», detalló Mora. Este sistema nervioso es el responsable de favorecer los estados de descanso y recuperación tras períodos de tensión. Al ralentizar el ritmo respiratorio y concentrarse en el flujo del aire, el organismo disminuye su nivel de alerta y la mente, por unos instantes, se libera de preocupaciones.
El psiquiatra integra esta práctica en su rutina diaria, dedicando entre tres y cuatro minutos cada mañana a respiraciones profundas. Durante este breve lapso, su atención se centra exclusivamente en la entrada y salida del aire de sus pulmones. «Cuando se fija mucho en la respiración no se está fijando en los problemas», sostuvo, explicando que este ejercicio ayuda a entrenar la capacidad de regresar a un estado de bienestar, útil cuando surgen momentos de tensión a lo largo del día.
Para interrumpir los patrones de pensamiento asociados a la ansiedad, el doctor Mora sugiere un ejercicio que se puede realizar en pocos segundos. Consiste en recorrer con el dedo índice el contorno de una mano, coordinando la respiración con el movimiento: inhalar mientras el dedo sube por cada uno y exhalar al bajar. Esta técnica combina la activación del sistema parasimpático con un estímulo visual y táctil, desviando la atención hacia una acción concreta y reduciendo el espacio mental ocupado por las inquietudes. Muchas personas, afirma Mora, experimentan una sensación de relajación al finalizarlo, gracias a la respuesta fisiológica que genera la respiración profunda.
Mora también establece una distinción entre estrés y ansiedad: el primero suele ser una respuesta a una situación presente, mientras que la ansiedad se vincula con la anticipación de amenazas futuras. El psiquiatra identifica un desafío actual en la tendencia de muchas personas a permanecer en un estado de tensión constante, impulsadas por la exigencia de productividad, la inmediatez y la dificultad para desconectar.
Un estrés prolongado puede mantener altos los niveles de cortisol, una hormona ligada a la respuesta del organismo ante la presión, afectando el equilibrio emocional. Por ello, el psiquiatra considera esencial incorporar hábitos que ayuden a mitigar el estrés cotidiano. Además de la respiración consciente, subraya la importancia de la actividad física como regulador emocional. Recomienda sumar movimiento, como caminar entre 30 y 40 minutos al día, o elegir ir a pie en lugar de usar transporte para trayectos cortos.
Asimismo, propone crear «islas de tiempo»: momentos de pausa en la rutina dedicados exclusivamente al descanso, sin interrupciones de teléfonos, correos electrónicos o cualquier otro estímulo externo que impida la verdadera desconexión.
¿Nadie ha roto el hielo todavía?
Tu opinión es importante para nosotros. Sé la primera persona en dejar un comentario.
Empezar conversación ahora