Una ovación liberadora inundó el Estadio Monumental cuando Gonzalo Montiel, a los 36 minutos del primer tiempo, anotó el gol que quebró una racha negativa de 399 minutos sin festejos para River Plate. El tanto, convertido frente a Argentinos Juniors por la quinta fecha del torneo Clausura de la Liga Profesional de Fútbol, marcó el fin de una inédita sequía goleadora para el equipo.
El último grito Millonario había sido obra de Juan Fernando Quintero, a solo tres minutos del final, en el partido de Copa Argentina donde River cayó 3 a 1 ante Aldosivi de Mar del Plata, resultando eliminado. Desde entonces, el arco rival se había mantenido inexpugnable para los dirigidos por el Chacho Coudet.
Este gol de Montiel trae un respiro en un comienzo de semestre que ha sido particularmente desafiante para River. La caída ante el “Tiburón” en la Copa Argentina fue seguida por una serie de resultados adversos en la liga, todos con el mismo marcador de 0-1: primero frente a Barracas Central en el Monumental, luego contra Central en Gimnasia (La Plata), nuevamente Central en Núñez, y finalmente ante Tigre en Victoria.
Hasta este encuentro, el Millonario no solo nunca había perdido los primeros cuatro partidos de un torneo, sino que tampoco había sufrido la imposibilidad de marcar goles en sus encuentros iniciales. Con el gol de Montiel, una de esas preocupantes rachas, la de no convertir, ha quedado atrás.
A pesar de este desahogo, la peor sequía goleadora en la historia de River sigue siendo la registrada en el Clausura 2010, bajo la dirección técnica de Leonardo Astrada, cuando el equipo estuvo 534 minutos sin anotar. Aquella racha de cinco partidos sin goles, junto con otras cinco de 1905 y 1982, se mantienen como los periodos más largos sin festejos para el club de Núñez.
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