Dos jefes de la Policía Federal Argentina (PFA), con amplia experiencia en investigaciones de secuestros y trata de personas, testificaron este miércoles en el juicio por la desaparición de Loan Danilo Peña (5) en Corrientes en 2024. Ambos coincidieron en una conclusión rotunda: «al menor se lo llevaron». De este modo, descartaron firmemente las hipótesis de que el niño se hubiera extraviado o que la causa fuera un secuestro con fines de trata o venganza narco.
El comisario Marcelo Daniel Román, jefe de la División Antisecuestros de la PFA, fue contundente al afirmar la imposibilidad de que Loan se hubiera alejado solo de la zona de El Algarrobal. «Alguien se lo llevó», sostuvo Román, quien analizó pericias y declaraciones de testigos e imputados en el caso. Explicó que esta conclusión se basa en la geografía del lugar: «Si no, lo hubiéramos encontrado». También señaló que es «imposible» que Loan hubiera alcanzado las rutas 123 o 12 sin ser visto por algún vecino.
Román, quien llegó a 9 de Julio el 23 de junio de 2024, diez días después de la desaparición, detalló: «Nosotros no encontramos nada de Loan en el terreno». Criticó la falta de un «operativo cerrojo» en las primeras horas de la investigación, considerándolo un error fundamental. Además de descartar un secuestro extorsivo, venganza narco o trata, el comisario no desechó la posibilidad de que el niño hubiera sido embestido por la camioneta de los imputados Carlos Guido Pérez (64) y su esposa, María Victoria Caillava (54), al salir de El Algarrobal.
Como sustento de esta hipótesis, Román mencionó el hallazgo de abolladuras en el lado derecho de la camioneta y rastros de sangre humana en la rueda delantera del mismo lado. Además, la camioneta fue lavada esa misma tarde. El comisario recordó que Macarena, hija de la acusada Laudelina Peña (47), había mencionado en una testimonial que Loan fue chocado al salir de la casa de su abuela Catalina Peña. Las pericias telefónicas de los imputados revelaron «borrado de información» y una inactividad «llamativa» de sus celulares entre las 14:30 y las 15:30 del 13 de junio de 2024, lo cual descartó que fuera por falta de señal.
Por su parte, Maximiliano Aciares, del Departamento Trata de Personas de la PFA, relató que trabajó 60 días ininterrumpidamente en Corrientes. Destacó la magnitud del operativo, indicando que en 22 años de servicio no había visto algo similar, con más de 80 teléfonos celulares secuestrados y analizados exhaustivamente. Aciares también concluyó: «no hubo trata, no se pudo haber perdido en ese lugar. Lo sacan, no sé si del naranjal, pero sí del Algarrobal».
El oficial corroboró que el teléfono del ex marino Pérez presentaba «borrado de información» y estuvo apagado durante media hora la tarde de la desaparición, lo que impidió rastrear sus movimientos. Aciares criticó a la Policía de Corrientes por entregar el aparato sin la debida cadena de custodia. También señaló que las declaraciones de Pérez y Caillava no concuerdan con los datos de sus celulares: mientras ellos dijeron ir directo a casa, el GPS los ubicó primero cerca de Jorge Bertón, hijo de Caillava. No se detectó borrado de información en los teléfonos de Bernardino Antonio Benítez (39) ni de Laudelina Peña (47).
Aciares también apuntó contra el ex comisario Walter Maciel (43), argumentando que debió investigar a las once personas presentes en el almuerzo desde el inicio y que no debió permitir que Pérez y Caillava viajaran a Corrientes y Chaco horas después de la desaparición. Un dato crucial provino de las pruebas odorológicas: se detectó «olor del chico en el Ford Ka de Caillava y Pérez», a pesar de que ese vehículo no estuvo en el campo el día de la desaparición.
En la jornada también declaró Gabriel Pinolli, agente de Prefectura, quien detalló el manejo en el hotel «Despertar del Iberá», donde se alojaron algunos de los niños que acompañaron a Loan. Identificó a la abogada Elizabet Cutaia (47) y a su esposo, Pablo Noguera (44), como quienes decidían los ingresos, incluso permitiendo el acceso a un equipo de Crónica TV con cámara.
Ricardo Ramón Vázquez, chofer de ambulancia del Hospital de 9 de Julio, acudió dos veces a El Algarrobal. En su primera visita, pasadas las 18:00, vio a Pérez y Caillava hablando con el hijo de Benítez. Cuando Vázquez intentó revelar lo que el menor le contó, la defensa se opuso. Tras un cuarto intermedio por el «desorden» generado, el testigo afirmó que el niño le había dicho: «Loan estaba con ellos y les dijo me voy con mi papá y se apartó del grupo».
Finalmente, el tribunal dispuso que la declaración de Ramón Dupuy, titular de la Fundación Lucio Dupuy, sea presencial y no remota, por lo que su citación será reprogramada.
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