Karlos Arguiñano a los 77: La Inesperada Rutina Matutina que lo Mantiene en Plena Forma

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Karlos Arguiñano a los 77: La Inesperada Rutina Matutina que lo Mantiene en Plena Forma

Con 77 años y una trayectoria que abarca más de tres décadas en la televisión española, sumando más de 7.000 programas emitidos, Karlos Arguiñano sigue siendo un referente de la cocina y el humor. Su estilo único, que lo lleva a charlar con los espectadores como si estuviera en casa, combina la complicidad con consejos prácticos sobre ingredientes y técnicas culinarias.

Es habitual ver al chef vasco comenzar sus recetas no en una cocina convencional, sino directamente en su huerta, donde cosecha las verduras y explica sus propiedades. Esta dedicación a los productos frescos y la alimentación saludable lo acompaña en su actual programa, Cocina Abierta de Karlos Arguiñano, que ya transita su décima temporada por Antena 3, de lunes a viernes al mediodía.

Para sostener un ritmo de grabación diario, Arguiñano se apoya en un pilar fundamental: el descanso y una disciplina matutina inquebrantable. Según reveló al periódico digital español The Objective, su jornada empieza temprano:

«Me levanto a las 6:30 de la mañana y desayuno un café con leche, un trozo de pan con aceite de oliva virgen extra y una fruta, y hago estiramientos durante 45 minutos», detalló.

Cada elemento de su desayuno está pensado para nutrir el cuerpo: el café con leche aporta energía y proteínas, el pan ofrece carbohidratos, y el aceite de oliva virgen extra contribuye con grasas saludables. Completa su primera comida con frutas de estación, que le brindan fibra e hidratación esencial.

Después del desayuno, la rutina de Arguiñano continúa con actividad física al aire libre. Emprende una caminata por la costa de Zarautz. «Todos los días camino 10 kilómetros, solo y en silencio», afirmó. La playa de Zarautz, la más extensa del País Vasco con 18 kilómetros, le ofrece un entorno idóneo para su recorrido, que conecta incluso con el pueblo vecino de Getaria.

Durante estas caminatas, el cocinero se permite disfrutar del sonido del mar y del viento, saludar a quienes lo reconocen y, lo más importante, «frenar la mente» antes de sumergirse en su ajetreada agenda televisiva. Al regresar a casa, realiza más estiramientos y se alista para las cámaras. Para cerrar el día y liberar tensiones acumuladas, Arguiñano recurre a una sesión de Watsu, una técnica oriental de hidromasaje y relajación guiada en el agua, ideal para descontracturar la espalda.

Cuando se le pregunta por la clave de su vitalidad, el chef no duda en señalar su vida en Zarautz. En esta localidad costera de Guipúzcoa, él y su esposa fundaron su restaurante en 1978. Es común verlo en el mercado de abastos, seleccionando productos frescos como pescado del Cantábrico y verduras de huertas cercanas, los mismos que luego exalta en sus programas. Además, Arguiñano ha sido un impulsor constante de escuelas y campeonatos de surf en Zarautz, una de las capitales mundiales de este deporte, manteniendo así vivo el espíritu deportivo local.

La pasión de Karlos Arguiñano por la cocina tiene raíces profundas en su infancia. «Mi madre era impedida de las piernas de una polio, y yo era el mayor de los cuatro hermanos. Yo me acuerdo tenía ocho años, llegaba de la escuela y le tenía que ayudar a mi madre, pues a pasar la salsa de tomate con el pasador, a pelar las patatas, limpiar los puerros, poner la mesa; o sea que desde muy joven para mí el cocinar, recoger la mesa, ponerla, ha sido una cosa natural», compartió en una entrevista en El Hormiguero.

Nacido en el seno de una familia humilde, su padre, Jesús Arguiñano Arzoz, era taxista, y su madre, Pepi Urkiola Beloqui, modista, conocida cariñosamente como «Pepita». Ella, además, fue superviviente del bombardeo de Guernica de 1937 y falleció a los 94 años en 2020. Con humor, Arguiñano recuerda su etapa escolar: «Yo era un chaval muy movido, me movía mucho y no aprobaba nada», y añade entre risas que su padre quería que fuera arquitecto, a lo que él replica: «¡con lo bien que pelo las patatas!». Su carrera televisiva con programas culinarios innovadores trascendió fronteras a finales de los años 80.

La familia Arguiñano es numerosa. Karlos está casado desde hace 52 años con María Luisa Ameztoy Alfaro, conocida como Luisi Ameztoy, con quien tiene siete hijos: seis biológicos (Eneko, Zigor, Karlos, Martín, Joseba y Amaia) y una hija adoptiva de Argentina, María Torres. Joseba Arguiñano, uno de sus hijos, sigue sus pasos en la gastronomía y lo acompaña en Cocina Abierta, al igual que su tía, Eva Arguiñano, reconocida especialista en repostería. En Argentina, el canal Volver sigue retransmitiendo el clásico programa Karlos Arguiñano en tu cocina, grabado en los años 90 en Canal 13 y los antiguos estudios de ATC.