El Monumental en Ebullición: tras la Sudamericana, River pide la salida de Coudet y el regreso de Ramón Díaz

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El Monumental en Ebullición: tras la Sudamericana, River pide la salida de Coudet y el regreso de Ramón Díaz

La eliminación de River de la Copa Sudamericana desató una ola de descontento que se hizo sentir con fuerza en el Estadio Monumental, particularmente en el hall, un sector que el presidente Stefano Di Carlo había definido el 11 de agosto como «de la política», en contraste con el «de los hinchas» que es la cancha. Sin embargo, anoche, este espacio neurálgico se convirtió nuevamente en el epicentro de la bronca.

Luego de la derrota por penales ante Independiente Santa Fe, un grupo de socios y simpatizantes se congregó en el hall, exigiendo la salida de Eduardo Coudet y clamando por el retorno de Ramón Díaz. Este escenario no es inédito; ya se había registrado una protesta similar tras la caída frente a Rosario Central en el Clausura. La repetición de los cánticos anoche dejó en claro que Coudet ha perdido por completo el apoyo de la hinchada que en otro tiempo lo ovacionaba como jugador de la Banda.

El cántico «Borombombom, borombombom, cantemos todo para que vuelva Ramón» resonó con fuerza, junto a un tajante «andate Chacho». La demanda no solo se enfocó en el entrenador, sino que también incluyó el ya conocido «que se vayan todos». La situación escaló a empujones entre los hinchas y el personal de seguridad, y se reportó un altercado verbal entre un directivo y los manifestantes.

Curiosamente, la actitud de los aficionados durante el partido fue distinta. A lo largo de los noventa minutos, el aliento no cesó, buscando empujar al equipo de Coudet, incluso después de que Independiente Santa Fe igualara el marcador 1-1. Solo hacia el final, en busca del 2-1 que garantizara la clasificación, se oyó un «movete», y el «ponga más huevo» apareció cuando la eliminación por penales ya era una realidad inminente. Incluso en ese amargo momento, hubo un gesto de apoyo: Santiago Beltrán recibió aplausos tanto antes como después de desviar su penal.

Pero la efervescencia se disparó tras el pitazo final. Los jugadores fueron recibidos con silbidos al saludar, y un sector de los simpatizantes volvió al hall. Lo que Stefano Di Carlo había demarcado como un ámbito político, reflejó ahora el pulso de un River que atraviesa horas turbulentas y que, según el sentir expresado, necesita un cambio de rumbo urgente.