River, el enigma de Coudet: ¿Se va o ya se fue del banco?

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River, el enigma de Coudet: ¿Se va o ya se fue del banco?

River tachó otro objetivo de su agenda para 2026, profundizando una racha de resultados adversos. A la frustrante final del Apertura, donde llegó a estar dos veces en ventaja, y la eliminación de la Copa Argentina a manos de Aldosivi —uno de los equipos más relegados de la AFA—, se sumó ahora una nueva salida de la Copa Sudamericana frente a un rival de modesta jerarquía.

Sin tiempo para lamentar estas pérdidas, el equipo se encuentra con un calendario repleto de objetivos que el artículo describe como «de equipo chico». Estos incluyen: buscar un lugar entre los ocho primeros de su zona en el torneo, donde se encuentra a cinco puntos; intentar ingresar a la zona de clasificación para la próxima Sudamericana, a solo un punto de distancia; y aspirar a la Libertadores por la tabla general, una meta que hoy parece lejana, a siete puntos.

Además, River aún podría ganar la tabla anual por suma de puntos, aunque está a nueve de distancia; conquistar el Clausura, una posibilidad que, pese a la distancia, el formato actual de playoffs hace accesible a cualquier contendiente; y el siempre importante Superclásico, donde actualmente Boca Juniors muestra una clara superioridad.

En medio de este panorama crítico, la noche de ayer estuvo marcada por intensas conversaciones en el club. Eduardo Coudet se reunió con la dirigencia para definir su continuidad o partida. La directiva no manifestó intención de desvincularlo, y el respaldo de los jugadores persiste, pero la pregunta clave es si existe algún indicio real de que el técnico pueda revertir la actual dinámica.

La imagen pública de Coudet, quien ha manifestado un semblante «depresivo y alicaído» tras cada nueva derrota, plantea una duda fundamental: ¿cree él mismo en su capacidad para enderezar el rumbo? Más allá de sus decisiones tácticas, tanto en las formaciones iniciales como en los cambios durante los partidos, los signos apuntan en otra dirección.

Un momento significativo se vivió durante el segundo «cooling break» y antes de la serie de penales en el último encuentro: quien se dirigía a los jugadores no era el entrenador, sino Nicolás Otamendi. Este episodio sugiere que Coudet cedió el liderazgo en un momento crucial, mostrándose primero ausente y luego como un integrante más del plantel.

Otro flanco se abrió cuando el técnico se apartó de la decisión de «colgar a los 15 de Cantilo». Esto sugiere que la medida fue tomada sin su consulta o, en su defecto, con su consentimiento tácito, debilitando su posición.

Mientras se discutía anoche si Coudet seguiría al frente del equipo, la percepción general es que «hace rato ya parece que no está». River no dispone de mucho tiempo para esta definición, con importantes compromisos en juego, por más menores que estos parezcan en la actual coyuntura.