Río Negro está redefiniendo su papel en la matriz energética argentina, consolidándose como el principal punto de salida para los hidrocarburos de Vaca Muerta hacia los mercados internacionales. La secretaria de Hidrocarburos rionegrina, Mariela Moya, destacó en una reciente entrevista los significativos avances en obras logísticas y portuarias, que prometen transformar la economía regional.
Argentina se encuentra en un momento crucial en su estrategia energética, donde la exportación de Vaca Muerta es vista como un motor esencial para la generación de divisas. En este escenario, Río Negro se erige como un eje logístico clave, apoyado por una serie de megaproyectos de infraestructura que suman miles de millones de dólares.
Uno de los proyectos más importantes es el Vaca Muerta Oil Sur (VMOS), encabezado por YPF, que representa una inversión inicial de aproximadamente 3.000 millones de dólares. Según Moya, el tendido de este oleoducto, que se extiende unos 500 kilómetros desde el corazón del yacimiento neuquino hasta el Golfo San Matías, ya ha completado cerca del 90% de su ejecución en las fases de soldadura y soterramiento.
Las características de aguas profundas del Golfo San Matías otorgan una ventaja competitiva distintiva. Permiten la entrada de buques de gran calado, lo que facilita envíos de mayor volumen y reduce los costos logísticos en el comercio internacional. Una vez finalizado y operando a su máxima capacidad, el VMOS tendrá la capacidad de transportar hasta 390.000 barriles diarios de crudo, aliviando la actual congestión en el transporte desde la cuenca neuquina.
El segundo pilar de desarrollo se centra en la exportación de gas natural licuado (GNL). Tras décadas de depender de la importación de GNL mediante buques regasificadores en Escobar y Bahía Blanca, Argentina busca revertir esta tendencia. El proyecto impulsado por Pan American Energy (PAE) y Southern Energy prevé la extracción de gas del Gasoducto San Martín, su enfriamiento extremo a -169 °C para licuarlo, y su posterior exportación a través de buques flotantes.
En paralelo, avanza la planificación de una planta fraccionadora y de licuefacción en Punta Colorada. Esta iniciativa, asociada con la italiana Eni y XRG, busca alcanzar una producción de 6 millones de toneladas anuales de GNL, proyectando a la región como un actor relevante en el mercado global de gas.
La colaboración entre Neuquén y Río Negro es fundamental para el éxito de estas iniciativas. Mientras Neuquén percibe las regalías por la extracción del recurso, Río Negro se beneficia económicamente a través de tarifas de transporte e ingresos brutos. Además, estas obras están impulsando el desarrollo local en localidades costeras históricamente menos favorecidas, como Sierra Grande. Se espera la generación de empleo directo, la instalación de parques industriales y una reactivación significativa en los sectores de servicios, alojamiento y gastronomía.
Ante la magnitud de estas instalaciones, la Secretaría de Ambiente rionegrina ha establecido un área especializada, denominada “Midstream”. Este nuevo organismo de fiscalización, compuesto por consultores y profesionales técnicos, tendrá la responsabilidad exclusiva de monitorear y asegurar la integridad ambiental de los ductos y las terminales portuarias durante todo su ciclo de vida.