Vaca Muerta: ¿El Pacífico espera? Chile propone un puerto clave para la producción neuquina

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Vaca Muerta: ¿El Pacífico espera? Chile propone un puerto clave para la producción neuquina

La expansión de Vaca Muerta no solo redefine la capacidad productiva de Neuquén, sino que también plantea un desafío crucial: cómo transportar este volumen creciente hacia los mercados globales. En este panorama, una propuesta emerge desde el otro lado de la cordillera, buscando integrar la producción neuquina con el Pacífico.

Durante un reciente encuentro binacional entre Neuquén y la Región del Biobío, Chile, Nicolás Burr, CEO del Grupo CAP, puso sobre la mesa una alternativa estratégica: la infraestructura portuaria de San Vicente. Esta opción se presenta como una posible vía de salida para la producción de la provincia, aprovechando la cercanía con el océano Pacífico.

La relevancia de esta propuesta se subraya al observar el notable crecimiento de las exportaciones neuquinas. Entre enero y julio, la provincia registró ventas externas por un total de 5.209 millones de dólares. De esta cifra, 5.122 millones de dólares correspondieron a combustibles y energía, lo que representa más del 98% del total. Este incremento refleja directamente el impulso y la magnitud de Vaca Muerta.

La cuestión central, por lo tanto, va más allá de producir más petróleo y gas; se trata de asegurar la capacidad y las diversas vías para su evacuación. El propio gobierno neuquino ha enfatizado que la infraestructura es un pilar fundamental para consolidar el perfil exportador de Vaca Muerta en el tiempo.

En este contexto, Burr destacó la ventaja geográfica de San Vicente, que, a su parecer, permanece subutilizada. “Desde Neuquén hacia acá la distancia es casi la mitad de la que hay hacia los puertos de Río Negro o Bahía Blanca. Es momento de preguntarnos por qué no estamos aprovechando esta oportunidad”, afirmó el ejecutivo, señalando una oportunidad logística evidente.

La propuesta de CAP se basa en una infraestructura ya existente en los terrenos de la ex-siderúrgica Huachipato, en Talcahuano. Burr detalló que el puerto cuenta con 35 kilómetros de vías ferroviarias internas, dos sitios de atraque con calados de hasta 11 metros y más de 120 hectáreas de respaldo logístico, información publicada por el diario Concepción.

Este predio también dispone de espacios adecuados para contenedores y el manejo de graneles líquidos y sólidos. El empresario indicó que el distrito logístico-portuario ya opera y se estima que este año movilizará cerca de un millón de toneladas, con la capacidad de duplicar dicho volumen a futuro.

Para Vaca Muerta, el interés de esta infraestructura chilena reside en la posibilidad de sumar una alternativa al sistema portuario argentino, especialmente ante el crecimiento proyectado de los volúmenes de petróleo y gas que Neuquén busca exportar. La provincia ya trabaja en expandir su capacidad hacia la costa atlántica, como lo demuestra el oleoducto VMOS, que conectará la Cuenca Neuquina con Punta Colorada, en Río Negro, prometiendo un aumento sustancial en la capacidad de exportación de petróleo.

Así, la opción chilena no pretende reemplazar las infraestructuras existentes, sino ofrecer una posibilidad adicional dentro de una estrategia más amplia de diversificación de las rutas de salida para la producción de Vaca Muerta.

Sin embargo, el principal punto de Burr no se centró en la disponibilidad física del puerto, sino en las condiciones necesarias para conectarlo de forma efectiva con Neuquén. Durante el encuentro binacional se analizaron diversos “cuellos de botella” normativos y logísticos, incluyendo la consolidación del paso Pichachén, las conexiones energéticas y el desarrollo de un corredor bioceánico.

El CEO de CAP instó a acelerar las condiciones para el uso de este corredor, mencionando específicamente las conexiones terrestres con Argentina y la Vía Interportuaria. Su planteo fundamental fue la necesidad de trascender los diagnósticos y las reuniones, avanzando hacia una agenda concreta de inversiones y decisiones.

Aquí radica uno de los aspectos clave para Neuquén: la ventaja de la distancia se diluye si el cruce fronterizo, los permisos, las regulaciones y la infraestructura terrestre no permiten que la carga llegue al puerto de manera competitiva. La discusión adquiere una magnitud mayor a medida que Vaca Muerta incrementa su producción.

En abril, el Ministerio de Energía de Neuquén informó que la provincia ya produce alrededor del 70% del petróleo y el gas de Argentina. Esto subraya que uno de los desafíos centrales es justamente la infraestructura necesaria para sostener y expandir su perfil exportador. Por ende, la propuesta de CAP trasciende lo meramente portuario; lo que está en juego es si Neuquén podrá contar con corredores de salida suficientes para la escala que Vaca Muerta está alcanzando.

La infraestructura disponible en San Vicente se presenta, según CAP, como un activo que podría potenciar una integración más profunda entre Neuquén y Biobío. Sin embargo, para que esta posibilidad se concrete como una alternativa comercial real, es imprescindible resolver las conexiones y los aspectos regulatorios que atraviesan el corredor.

Burr resumió el desafío en la imperiosa necesidad de coordinación entre el sector público y el privado para destrabar las inversiones requeridas. Para Neuquén, este debate llega en un momento donde el peso de Vaca Muerta en las exportaciones provinciales es cada vez más significativo. La producción ya encontró mercados; el próximo paso es garantizar que disponga de suficientes vías para acceder a ellos.

En este escenario, San Vicente se posiciona como una opción aún por desarrollar, respaldada por una infraestructura existente y una distancia que CAP considera sumamente competitiva. La gran pregunta es si esa ventaja geográfica podrá sortear las barreras logísticas, regulatorias y fronterizas que hoy mantienen al corredor como una potencialidad, pero aún no como…