La temporada actual de eclipses está marcando un punto crucial en nuestras dinámicas emocionales y relaciones, impulsando transformaciones profundas. Luna, astróloga y docente neuquina, conocida por su comunidad digital “Luna Ascendiendo” y como directora de la escuela Conciencia Astrológica en Neuquén, dialogó con Rivadavia Neuquén para analizar este panorama astrológico y desmitificar la visión tradicional de los signos zodiacales.
Según la especialista, el cielo atraviesa un cierre de ciclo intenso que comenzó a finales de 2024. Los nodos lunares, que venían transitando por el eje Virgo-Piscis (asociado al orden y la disolución de límites), se están moviendo progresivamente hacia el eje Leo-Acuario. Los eclipses en el eje Virgo-Piscis seguirán influyendo hasta la primera mitad de 2025, generando importantes movimientos de limpieza emocional.
Luna describió este período con una imagen elocuente: «Estamos empezando a tocar un poco de tierra firme después de estos años de estar dentro del lavarropas». Esta transición hacia Leo y Acuario nos invita a replantear aspectos fundamentales de nuestra identidad, nuestros deseos personales y las estructuras de control que nos rigen. Simbólicamente, este cambio implica dejar atrás identidades que ya no nos sirven y animarnos a ceder el control.
Más allá de las predicciones, la docente enfatiza la importancia de usar la astrología como una herramienta de autoconocimiento, y no como una etiqueta fija. En su podcast “Luna en rojo”, propone un camino para «romper los signos» y liberarse de los estereotipos. «Es un ejercicio de empezar a ver los signos en todo lo que nos rodea. Levantarse de la cama y salir a encarar el día es un momento ariano, sentarse a comer es un momento taurino», ejemplificó.
Al explorar las relaciones de pareja, Luna subraya que mirar únicamente el signo solar (el día de nacimiento) no es suficiente. La carta natal ofrece un mapa mucho más complejo, donde otros factores son determinantes. Venus, el planeta del deseo, revela nuestras atracciones y a qué le prestamos atención. Sin embargo, para evaluar la convivencia y el compromiso a largo plazo, la Luna juega un papel crucial.
«Si Venus es puro coqueteo, para el noviazgo formal la Luna marca la dinámica emocional», explicó. A esto se suma el equilibrio de los elementos (fuego, tierra, aire y agua). Mientras que las personas con predominancia de fuego tienden a la impulsividad, aquellas con una fuerte presencia de agua priorizan la sensibilidad y la profundidad afectiva, marcando así cómo se conectan con su entorno.
Para aquellos interesados en profundizar en estos conocimientos, la escuela Conciencia Astrológica, con sede en Neuquén, inaugurará un nuevo espacio de formación, tanto presencial como online, durante el último trimestre del año. Las clases están diseñadas para personas que ya poseen conocimientos previos y buscan perfeccionar el análisis integral de la carta natal y la interpretación de gráficos astrológicos.
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