En la provincia de Neuquén, el proceso de adopción presenta una particularidad: mientras la mayoría de los postulantes busca bebés, actualmente doce convocatorias públicas están abiertas para adolescentes y grupos de hermanos que necesitan con urgencia un hogar. Esta realidad fue destacada por el Registro Único de Adopción (RUA) en diálogo con Rivadavia Neuquén, revelando una significativa brecha cultural.
A pesar de que el proceso se ha simplificado notablemente tras la pandemia, el sistema judicial aún enfrenta una compleja barrera cultural. Esta radica en la marcada diferencia entre las expectativas de los postulantes y la situación de las infancias vulneradas que aguardan en los hogares, a menudo con edades y características diferentes a las esperadas.
Viviana Toselli, prosecretaria del Registro Único de Adopción (RUA) provincial, detalló que las inscripciones ordinarias se realizan tres veces al año (en abril, agosto y diciembre) y están abiertas a cualquier persona que acredite residencia en Neuquén. El proceso se ha vuelto cien por ciento digital, eliminando trabas burocráticas previas. Los interesados deben ver un video informativo de tres minutos, completar un formulario en línea y enviar la documentación requerida por correo electrónico.
Toselli explicó que se ofrece un plazo adicional a las familias para la presentación de papeles faltantes, buscando evitar estrés innecesario. Subrayó, además, que la situación civil o familiar no es un impedimento: pueden inscribirse matrimonios, uniones convivenciales, personas solas o parejas del mismo sexo. Tras esta fase documental, un equipo interdisciplinario compuesto por psicólogos, médicos y trabajadores sociales evalúa la idoneidad adoptiva mediante entrevistas y visitas domiciliarias.
Pese a la agilidad administrativa, la cantidad de inscriptos ha disminuido drásticamente en los últimos años. A esto se suma el principal escollo del sistema: la edad de los niños. Cifras recientes de la Dirección Nacional del Registro Único de Aspirantes a Guarda con Fines Adoptivos (DNRPA) indican que casi el 90% de los postulantes en el país busca niños menores de tres años.
La prosecretaria Toselli señaló que la mayoría expresa una preferencia por niños muy pequeños —desde recién nacidos hasta los dos o cinco años— y sin problemas de salud. Sin embargo, la realidad muestra que los niños que finalmente llegan a la instancia de adopción, tras agotar las medidas de protección excepcional y no tener referentes en su familia de origen, suelen ser mayores de diez años o parte de grupos de hermanos.
Cuando el registro provincial y la red nacional de aspirantes agotan sus listados sin encontrar familias que se ajusten al perfil de los niños, la Justicia activa las convocatorias públicas. En la actualidad, el sitio oficial del Poder Judicial (jusneuquen.gov.ar) presenta doce búsquedas activas de este tipo. Estas convocatorias están dirigidas a personas de cualquier punto del país, incluso si no se encuentran inscritas previamente en el RUA. Toselli enfatizó que se trata de doce situaciones de niños, niñas y adolescentes, algunos de trece o catorce años, que aguardan por una familia y un cuidado definitivo. La funcionaria concluyó recordando que la adopción no es un gesto de caridad, sino la fundamental restitución del derecho de un niño a crecer en un entorno familiar.
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