La Selección Argentina se encuentra en un momento de definiciones urgentes, con apenas 17 días para el inicio de la próxima fecha FIFA, que se extiende del 21 de septiembre al 6 de octubre. En esta ventana, donde se pueden disputar hasta cuatro amistosos, el calendario sigue sin resolverse, generando expectación y cierta incertidumbre.
Ante la proliferación de especulaciones, la AFA emitió un breve comunicado anunciando que el lunes próximo se darán a conocer los partidos amistosos que el equipo de Lionel Scaloni afrontará. Este anuncio busca calmar los ánimos y brindar claridad a los aficionados deseosos de ver nuevamente en acción a los subcampeones.
Sin embargo, la celeridad es clave para la AFA, ya que el domingo se cumple el plazo límite para reservar a los jugadores que militan en el exterior. Esto implica que el cuerpo técnico, liderado por Scaloni, debe entregar la nómina de convocados antes de esa fecha. Para ello, es fundamental que la AFA defina aspectos cruciales: la cantidad de amistosos (dos o tres), si se jugarán en el país (la opción más fuerte en este momento) o fuera de él, y la calidad de los rivales a enfrentar. Estas decisiones influyen directamente en la confección de la lista.
Un asunto reglamentario mantiene a la AFA en constante diálogo con la FIFA. La intención es que la Selección dispute al menos un partido en Argentina, una posibilidad que podría extenderse a dos o tres encuentros en estadios como el Monumental, el Kempes o alguno en Rosario. No obstante, la FIFA, en principio, no reconoce estos partidos jugados en casa como amistosos de «Clase A».
La distinción de «Clase A» es vital. De no ser así, Leandro Paredes, Nahuel Molina y Thiago Almada no podrían empezar a cumplir las fechas de suspensión impuestas tras la trifulca al final del partido contra España. Por ello, la AFA negocia intensamente para que la FIFA autorice a considerar estos encuentros, previstos ante selecciones de menor envergadura, como de «Clase A». Si la gestión prospera, todos los partidos se jugarían en nuestro país; de lo contrario, la decisión final aún está en el aire.
La continuidad de Lionel Scaloni también se posiciona como un tema central. Tras la final perdida frente a España, el entrenador había expresado a Olé: «Hasta diciembre voy a seguir. Después voy a hablar con el presidente (Claudio Tapia). La idea es relajar y parar un poco». Esta declaración, sumada al reciente retiro de Messi, ha elevado la cuestión de su permanencia al rango de asunto de Estado. Scaloni tiene contrato hasta diciembre y deberá afrontar dos ventanas FIFA más, incluyendo la de septiembre/octubre y una en noviembre. De hecho, el próximo domingo se espera que entregue la prelista para la primera fecha post-Mundial, ya sin el capitán.
Aunque la frase de Scaloni tras la derrota sonó determinante, su postura se ha ido «ablandando» con el tiempo, sin generar falsas esperanzas, pero con señales recientes que insinúan un escenario más positivo respecto a su futuro. Con un período prudente de descanso y análisis, la situación podría dar un giro.
Paralelamente, la ilusión popular de ver a Lionel Messi por última vez en un partido oficial con la Selección en Argentina sigue latente. Aunque el propio Leo ha anunciado su retiro de la Albiceleste después de una trayectoria de más de dos décadas, con un cierre soñado que incluyó un Mundial, una final de 2026 y dos títulos de Copa América, el clamor por una despedida formal persiste.
Apenas una semana después del emotivo y oficial anuncio de Messi, la pregunta sobre un posible partido de despedida en Argentina y su ubicación resuena con fuerza. La campaña #PorLaUltimaDeLeo, lanzada por Olé, refleja que un solo estadio no sería suficiente para albergar a quienes desean agradecer y homenajear al 10. Las ovaciones que recibía en cada partido en casa son un indicio del fervor que generaría un evento de esta magnitud. Incluso, el fútbol local ya ha comenzado a rendirle tributo: en la Copa Argentina, durante el partido entre Vélez y Boca, se realizó un aplauso en el minuto 10, una iniciativa que la AFA solicitó replicar en todo el fútbol argentino.