El regreso del gusano barrenador del Nuevo Mundo ha encendido las alarmas en el sur de Texas. El 3 de junio de 2026, la entidad Texas Parks and Wildlife confirmó una detección en un ternero de tres semanas con una lesión umbilical en el condado de Zavala. Este caso ha reavivado el recuerdo de un parásito que fue erradicado de Estados Unidos hace décadas, pero que aún genera preocupación entre ganaderos, veterinarios y comunidades rurales.
Según la agencia estatal, el gusano barrenador puede tener efectos devastadores en las poblaciones de fauna silvestre y animales domésticos si no se detecta y aborda a tiempo.
Este gusano no es un parásito común. Se trata de las larvas de una mosca que deposita sus huevos en heridas abiertas u orificios de animales vivos. Al nacer, estas larvas se alimentan de tejido vivo, causando daños graves que pueden llevar a la muerte del huésped. La Texas Animal Health Commission (TAHC) advierte que, si bien afecta principalmente al ganado, también puede infestar mamíferos, aves e incluso humanos.
La aparición de este parásito trae consigo recuerdos inquietantes para las generaciones mayores del sur de Texas. El Dr. Gaylon Wilmeth-Burleson, veterinario de Dilley, compartió en una entrevista con Texas Public Radio cómo su padre le contaba historias de su infancia sobre la disminución de las poblaciones de venados en la región debido a infestaciones de gusano barrenador. Esta preocupación se intensifica ahora que el sur de Texas atraviesa la temporada de cría de venados, ya que los cervatillos pueden infectarse a través del ombligo, de manera similar a los terneros recién nacidos.
Ante esta situación, Texas Parks and Wildlife ha solicitado a la ciudadanía monitorear y reportar cualquier posible infestación en animales de sangre caliente. David Yoskowitz, director ejecutivo de TPWD, reiteró el potencial de impactos significativos en las poblaciones de fauna y en las comunidades rurales.
Por su parte, la TAHC informó que el primer caso detectado ya se considera inactivo. Sin embargo, socios estatales y federales están trabajando en estrecha colaboración en tareas de vigilancia, investigación epidemiológica, restricciones de movimiento animal y respuesta en las zonas afectadas. Las autoridades recordaron que el gusano barrenador fue erradicado por última vez de Estados Unidos en 1966, utilizando la técnica de insectos estériles, una estrategia que vuelve a aplicarse en las áreas comprometidas.
El Departamento de Servicios de Salud del Estado (DSHS) aclaró que los casos en humanos son poco comunes, pero recomendó buscar atención médica inmediata ante heridas dolorosas, con mal olor o con larvas visibles. Asimismo, aseguró que no existe transmisión de persona a persona y que el suministro de alimentos en Texas es seguro.
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