Malvinas: Alertan sobre un «eco» de 1982 en la estrategia diplomática actual

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La política exterior argentina en torno a la causa Malvinas atraviesa un momento de alta sensibilidad y controversia. El politólogo Tomás de Leonardis, en un reciente análisis, alertó sobre lo que considera un uso coyuntural del reclamo de soberanía y cuestionó la estrategia diplomática adoptada por la actual administración.

En diálogo con Rivadavia Neuquén, De Leonardis abordó los movimientos diplomáticos del Ejecutivo nacional, trazó similitudes con decisiones tomadas durante el conflicto del Atlántico Sur y advirtió sobre el avance geopolítico de países vecinos en la región patagónica, así como la consolidación económica británica en las islas.

Al examinar el posicionamiento del gobierno nacional, el analista vinculó la retórica actual con acciones de Leopoldo Galtieri. «Lo primero que sentí fue una especie de repetición medio distópica y trágica de la historia», aseguró, refiriéndose al empleo político del reclamo soberano.

Según su lectura, la estrategia de apoyarse en esta demanda histórica surge en un contexto de vulnerabilidad política. De Leonardis explicó que «aquel Galtieri, aquella dictadura militar en realidad […] estaba prácticamente en retirada, estaba muy deslegitimada y ve una oportunidad de coyuntura y de legitimidad a corto plazo en una causa que para el pueblo argentino es sagrada y que costó décadas de construir». Subrayó el error de percepción de las autoridades de aquel entonces, que «tal vez la dictadura confundió esa plaza llena por la causa Malvinas con apoyo a la dictadura, que son cosas distintas».

El especialista también notó coincidencias en el modelo de país de ambos períodos, recordando que el gobierno de facto «fue la primera experiencia neoliberal en la Argentina, la instaura la dictadura del 76, fue el primer procesamiento de endeudamiento masivo y fuga de capitales».

La tensión sobre el tema también se manifestó en celebraciones populares. De Leonardis indicó que la bandera exhibida en los festejos de la selección argentina de fútbol «evidentemente generó un terremoto en los posicionamientos del gobierno nacional». Evaluó que la dinámica de esos festejos «puso muy en evidencia a Milei y a su gabinete, que quedaron del lado de los malos».

El análisis también se centró en la transformación de la matriz productiva del archipiélago. «Hasta el 82 las islas Malvinas eran un problema para el Reino Unido porque eran un gasto económico que quedaba muy lejos, tenían que llevar logística», detalló. Sin embargo, precisó un giro radical: «A partir del 82 pasan dos cosas, se instala de manera permanente una base militar» y las autoridades locales «se autonomizan de facto y empiezan a vender licencias de pesca, licencias para actividad comercial, con lo cual la isla es mucho más próspera».

A esta autonomía económica se suma el proyecto de extracción hidrocarburífera Sea Lion, que prevé una inversión cercana a los 2.000 millones de dólares para extraer entre 50.000 y 180.000 barriles diarios de petróleo.

En este contexto de militarización, el conductor del programa mencionó el reciente anuncio de una base militar conjunta entre Argentina y Estados Unidos en Tierra del Fuego. Frente a estos movimientos, De Leonardis recalcó la necesidad de previsibilidad institucional y diplomática a largo plazo, recordando que «gobierne quien gobierne, un país serio no cambia su política».

El escenario de tensión en el Atlántico Sur no se limita al Reino Unido. El politólogo añadió una advertencia sobre los movimientos estratégicos de Chile: «Chile anuncia que reclama para sí la jurisdicción completa del estrecho de Magallanes». Para el analista, la motivación es clara: los chilenos «quieren hacer una vía navegable directa porque ya ven también la oportunidad de comerciar con las islas Malvinas».